Unidad de Fauna Silvestre de Pachuca permite reinserción de animales a su hábitat
Espacios simulados, monitoreo con cámaras y cero contacto humano son parte del modelo con el que trabajan
Espacios simulados, monitoreo con cámaras y cero contacto humano son parte del modelo con el que trabajan

Fernanda Huerta García
La Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de Pachuca, opera sin trato de zoológico y con un enfoque centrado en la reintroducción de animales a su entorno natural. Además, recientemente implementaron el rediseño de recintos que simulan los hábitats naturales, donde se evita el contacto visual con humanos y se vigila a los ejemplares mediante cámaras. A esto se le conoce como biosimulación.
“Todo realmente es generado.”, afirma Daniel Monroy, director de la Unidad, quien explica que algunos gastos operativos provienen de donativos, talleres y actividades gestionadas por el propio personal.
“Aquí no queremos que el animal nos vea”, explica Monroy. “Lo que buscamos es que no se acostumbren a la presencia humana. Eso marca la diferencia entre un animal que puede regresar a su hábitat y uno que ya no”.
Actualmente, la Unidad trabaja con cuatro simuladores activos. Uno de ellos alberga a un tigrillo rescatado en Jacala, que será liberado en los mármoles en tres meses. Llegó con un mes de edad y lleva ocho bajo cuidado.
Cuando un animal silvestre llega a la Unidad, el primer paso es su estabilización: se evalúa su condición médica, su edad y su comportamiento. Algunos, como el tigrillo rescatado en Jacala, llegan siendo crías y deben ser alimentados y cuidados intensivamente. Otros llegan con lesiones físicas o desnutrición severa. En todos los casos, se diseña un plan específico de recuperación, que incluye nutrición adecuada, atención veterinaria y seguimiento constante.
Posteriormente, si el ejemplar muestra avances, se traslada a un biosimulador: un espacio aislado del contacto humano, cubierto con lonas y monitoreado con cámaras. Ahí, el recupera instintos y aprende a desenvolverse como lo haría en vida silvestre. En el caso de aves rapaces como el halcón peregrino, se les entrena con presas vivas para que fortalezcan sus reflejos de caza; en mamíferos, se estimulan comportamientos propios de su especie y se evalúa su respuesta al entorno.
Una vez que se determina que el animal está listo, se gestiona su liberación en un hábitat adecuado. Todo este proceso, que puede durar meses, se realiza bajo protocolos éticos y técnicos estrictos, con el compromiso de garantizar que cada ejemplar tenga una segunda oportunidad de vivir libre.
Otro de los inquilinos es Peco, un pecarí de collar que lleva diez años en la unidad. “Es un ejemplo de cómo antes no existía un programa de rehabilitación. Pudo haber sido reintroducido, pero se quedó. Hoy buscamos que eso ya no pase”, añade Monroy.
La unidad también alberga a ejemplares que ya no pueden ser liberados, como siete monos adultos, todos ellos ex mascotas, que ahora podrían formar parte de un proyecto de reintroducción en Veracruz, en colaboración con el Centro Mexicano de Primates.
En la zona de grandes felinos, se aplican técnicas de condicionamiento operante, que permiten revisar patas, colas o aplicar tratamientos sin necesidad de sedación. Uno de los casos más conocidos es King, un tigre de Bengala decomisado por Profepa tras viralizarse en un video de TikTok donde lo tenían en una azotea del Estado de México.
“Él llegó cachorro, pero ya era un riesgo. Tiene casi cinco años, todavía no llega a la mitad de su vida, que en cautiverio puede ser de más de 15 años”, detalla el equipo. También viven ahí Simba y Max, leones africanos asegurados en otros zoológicos o decomisados por mal manejo.
Los recintos están equipados con sistemas de poleas, puertas dobles y áreas de noche donde los animales pueden alejarse del público, descansar, alimentarse y tener agua fresca. “Mucha gente cree que no tienen agua porque no la ven en exhibición, pero aquí tienen todo el tiempo”, señalan los cuidadores.
En los últimos cinco años, la unidad pasó de ser desconocida a establecer una red de trabajo con municipios, bomberos y Protección Civil, además capacitó a personal para manipular de forma segura serpientes, aves rapaces y otros animales silvestres que aparecen en zonas urbanas.
“Hace cuatro años nadie sabía que existíamos. Hoy ya hay coordinación con autoridades para canalizar rescates”, dice Monroy.
Mientras tanto, las aves están resguardadas por trabajos de infraestructura y el aviario está en proceso de reacondicionamiento, pero los planes siguen. La unidad no se detiene. Con esfuerzo propio y convicción, está marcando una nueva forma de cuidar la vida silvestre en Hidalgo.