Hoy, en Guanajuato, estamos ante un momento decisivo para el futuro de la seguridad y la justicia de nuestro estado. El cambio del fiscal abre la puerta para un cambio necesario, uno que la sociedad ha pedido desde hace tiempo. Durante los últimos años, el clamor ciudadano por una fiscalía que verdaderamente trabaje para la gente, alejada de intereses políticos y con independencia real ha sido contundente. Hoy tenemos la responsabilidad y el compromiso de hacer este proceso de manera transparente, justa y orientada al bienestar de las y los guanajuatenses.
¿Por qué es tan importante este cambio? Porque la fiscalía debe ser el abogado del pueblo, no un poder que responda a intereses ajenos a la justicia. Hemos escuchado las voces de comerciantes, transportistas, madres, jóvenes y familias enteras que han pedido una institución más cercana, más humana y, sobre todo, eficaz. La extorsión, el cobro de piso y otros delitos han robado la tranquilidad de nuestra gente, y el nuevo fiscal debe ser quien defienda esa tranquilidad sin titubeos ni presiones políticas.
En el Congreso, este proceso no se trata solo de elegir un nombre de una terna, sino de asegurar que el perfil seleccionado represente experiencia, integridad y un compromiso absoluto con la justicia. Por eso hemos trabajado en reformas que fortalecen la autonomía del cargo, incluyendo cambios recientes que permiten la participación de candidatos de todo el país, porque la seguridad de nuestra gente merece a los mejores.
El nuevo fiscal enfrentará grandes retos, pero también tendrá una gran oportunidad: devolver la confianza en la procuración de justicia, liderar una fiscalía que sea sinónimo de transparencia y eficacia, y ser un verdadero aliado de la ciudadanía. Este es el momento para romper con prácticas del pasado, alejarnos de estructuras de poder que comprometen la independencia y construir una Fiscalía General que honre su propósito fundamental: proteger a la gente, hacer valer la ley y garantizar la paz.
El reto es grande, pero tampoco imposible. Con determinación podemos lograr que la Fiscalía de Guanajuato sea el ejemplo de autonomía y servicio que necesitamos. La tranquilidad y la justicia no son privilegios, son derechos. Y hoy, más que nunca, tenemos que defenderlos.