A partir del 20 de enero pasado, Donald Trump retornó al gobierno de los Estados Unidos de América, pregonando que con él empezaba la edad de oro de su país. Sí, el mismo día, pero de 1963 en el que se escuchó el discurso, “Tengo un sueño…”, del legendario líder de los derechos civiles, Martin Luther King, mismo que representaba lo opuesto al mensaje de Donald Trump. Retornó, no obstante, que fue condenado por las leyes de su país por los disturbios en el Capitolio, ya fue investido por segunda ocasión -no consecutiva-, como mandatario de la Unión Americana.
Retornó con un bagaje de propuestas propias de una persona multimillonaria, pero sin conocimientos, como cambiar el nombre al Golfo de México, por Golfo de América. La ONU ya declaró que esos cambios en la geografía no se hacen por una persona o un gobierno en forma unilateral, se hacen por consenso, previo estudio y análisis.
“El arrogante intento de Trump de borrar el nombre del Golfo de México que tiene cuatro siglos de antigüedad es una muestra de ignorancia y de un desprecio absoluto por la historia de México y de las Américas. Esto no es liderazgo, es egoísmo desvergonzado”, sentenció Ken Salazar, exembajador de los Estados Unidos en nuestro país.
Donald Trump retornó a la Casa Blanca con lazos más fuertes con algunas de las personas más ricas e influyentes del país, entre ellas el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckenberg; el de Space X (fabricación aeroespacial), Elon Musk, y el fundador de Amazon, Jeff Bezos.
Nos puede no gustar Trump, dicen algunos, pero habrá que reconocer que favorece a los empresarios, pero si la clase media y baja no tienen empleos ni buenos ingresos no podrán consumir ni facilitar que los empresarios ganen dinero. Otra orden ejecutiva o propuesta es realizar la mayor deportación de migrantes en la historia de los Estados Unidos. Mi pregunta es ¿quiénes realizarán los trabajos más pesados, los más difíciles? Esos trabajos los realizan los migrantes. Además, los migrantes no son costales de papas o naranjas ni cajas de manzanas, son personas con derechos humanos y derechos civiles, mismos que se les deben reconocer y respetar. En la primera semana de su administración fueron deportados más de 10 mil migrantes.
Otra propuesta es aplicar aranceles del 25% o más a países que no se sometan a los dictados de Trump. A Colombia ordenó aplicar el 25% por rechazar los vuelos de deportados. Trump finge no saber que los países que se sientan agredidos, puedan aplicar esos aranceles a productos de Estados Unidos. Ambas naciones mucho perderían. Respecto a la invitación por parte de Trump a que Nuevo León o algún otro estado mexicano se anexe a Estados Unidos, le contestamos que lo que quiere México, ojalá no sea mucho pedir, es que nos regrese California, Nuevo México, Arizona, Texas, Nevada, Utah, parte de Colorado y Wyoming, si es así, desde Irapuato, Guanajuato México, le mandamos saludos y nuestro más sincero reconocimiento por su gobierno, ¡ah! y una cajita de fresas con crema a él y todo su gabinete.
Escritor y docente
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