Localjueves, 17 de julio de 2025
A sus 83 años, David Pérez el maratonista que no se rinde a pesar de su lesión en la rodilla
Paul Witrago / El Sol de Irapuato
Con 83 años a cuestas y una rodilla lesionada desde hace décadas, sigue demostrando que la edad no es excusa para dejar de moverse, con más de cientos de competencias en el cuerpo, este veterano corredor es testimonio vivo de que la salud se construye con disciplina, voluntad y un buen par de tenis como dice -aunque a veces no sean los correctos-

David Pérez González no corre por obligación, corre por pasión, a sus 83 años, este incansable atleta originario de Irapuato no necesita presentación entre quienes lo han visto cruzar las metas de los maratones más exigentes del país, no tiene diabetes, no sufre hipertensión, su única queja es una rodilla derecha que le recuerda, todos los días, una entrada fuerte de sus tiempos como defensa central en el fútbol y reitero no fue corriendo sino jugado futbol.
Nacido el 12 de febrero de 1943, David Pérez González descubrió su amor por correr en los años 80. Su hijo David Pérez, maestro de natación, fue quien lo empujó a trotar cuando el futbol quedó atrás tras el cierre de la cigarrera donde trabajaba. “Póngase a correr”, le dijo su hijo, y yo empecé a correr.

Desde entonces no ha parado, participó en maratones por todo el país; en Guadalajara, Torreón, Querétaro, Monterrey. Una de sus mejores anécdotas fue en el maratón de la ciudad de León, donde completó los 42 kilómetros en tres horas y 19 minutos, recordó. Con orgullo señaló: “Nada mal para alguien que se define como un atleta de alto rendimiento, natural, con una gran sonrisa lo afirmó”.
Y si, tiene muchas anécdotas, como dice él, “hasta para hacer una documental de mi vida”, vuelve a sonreír. Como esa vez que corrió 21 km con unos tenis dos tallas más pequeños, se las ingenió y le quitó las plantillas, ajustó como pudo y terminó con los dedos literalmente ampollados, pero ganando, también afirmó que escucho entre los corredores ese día que comentaron “imagínate cuando traiga los tenis buenos”, entre ellos bromearon.

La disciplina es su motor, antes de su lesión, hacía 20 vueltas diarias en una hora y veinte minutos en la pisa de atletismo en el parque de convivencia. Hoy, camina dos horas cada día y hace ejercicio con mancuernas en casa. Y afirmó una vez más “El tesoro de la vida es la salud y la salud se gana con esfuerzo”.
En su vida, estima haber corrido unas 20 competencias por año, desde 1980. Y dijo que la clave para aguantar y mantenerse bien hidratado fue es el agua. Señaló con voz tajante nada de bebidas energéticas como las que abundan hoy en día en el merado deportivo, sólo preparación diaria y convicción. “Siempre terminaba bien, en ocasiones agotado, en otras no, todo era por el gusto de estar ahí, por la convivencia”.

Y aunque los años ya pesan, David no planea detenerse, dice que seguirá “hasta que el cuerpo aguante”. Su legado es claro y firme “moverse no es un lujo, es una responsabilidad con uno mismo y con los que nos rodean, porque un cuerpo activo no solo vive más, vive mejor”.