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Localmiércoles, 25 de febrero de 2026

Alerta psicóloga por uso excesivo de tecnología en niñas y niños; así puede afectarlos en su desarrollo

Especialista recomienda supervisión adulta y límites claros para evitar afectaciones cognitivas y físicas

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Fátima Arton / El Sol de Irapuato

La especialista explicó que durante la infancia el cerebro se encuentra en pleno proceso de formación, particularmente las áreas relacionadas con el control de impulsos, la planificación y la autorregulación.

“Durante la infancia, el cerebro se encuentra en plena formación. Las áreas responsables del control de impulsos, la planificación y la autorregulación aún están madurando”, señaló.

En contraste, dijo, el sistema de recompensa, vinculado con la búsqueda de placer inmediato, es altamente sensible en esta etapa. Añadió que las plataformas digitales, diseñadas para captar y retener la atención mediante estímulos rápidos, pueden impactar en esa dinámica.

Liliana Zavala indicó que diversas investigaciones han asociado el uso excesivo de pantallas con alteraciones del sueño, irritabilidad y dificultades en la regulación emocional, además de una menor interacción social presencial.

“En la primera infancia, el reemplazo de la interacción cara a cara por dispositivos electrónicos puede impactar el desarrollo del lenguaje y del juego simbólico, fundamentales para el aprendizaje y la construcción de habilidades sociales”, puntualizó.

En el plano físico, agregó que el tiempo prolongado frente a pantallas puede derivar en sedentarismo, problemas posturales y fatiga visual; también alertó sobre el impacto de la luz azul durante la noche.

“La exposición nocturna a luz azul puede interferir con la producción de melatonina, afectando la calidad del descanso, un elemento esencial para el fortalecimiento de la memoria y el crecimiento”, comentó.

Otro aspecto relevante es el contenido al que acceden menores sin supervisión, material violento o hipersexualizado puede generar distorsiones en la comprensión de relaciones interpersonales y en la imagen corporal; no obstante, Liliana Zavala resaltó que el debate no debe centrarse en prohibir la tecnología, sino en regular su uso.

“La evidencia señala que no es únicamente el tiempo de pantalla el factor decisivo, sino la combinación entre cantidad, calidad del contenido y acompañamiento adulto”, afirmó.

Recomendó establecer reglas claras, acompañar el uso de dispositivos y fomentar actividades alternativas como el deporte, la lectura y la convivencia familiar y, en caso de que el uso de tecnología interfiera con el sueño, el rendimiento escolar o las relaciones familiares, sugirió buscar apoyo profesional.

“El reto no es eliminar la tecnología, sino enseñar a niñas y niños a relacionarse con ella de manera saludable y acorde a su etapa de desarrollo. El acompañamiento adulto, más que la prohibición, sigue siendo la herramienta más poderosa de prevención”.

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