Así fue como las mujeres buscadoras se convirtieron en colectivo; a cinco años de la creación de Hasta Encontrarte
De llorar afuera de un Cereso a generar lo que ellas necesitaron: amenazas, juicios, golpes y detenciones, fue solo parte de lo que les costó tener un espacio de apoyo para otras familias que hoy viven la desaparición de un ser querido
En 2021, un grupo de madres, hermanas, hijas, amigas, esposas y sus familias decidieron conformar una sociedad para luchar contra las injusticias a las que se vieron expuestas al iniciar a buscar a sus familiares desaparecidos.
En lugar de rendirse ante la intimidación que entonces ejerció la autoridad, esto les sirvió para organizarse y salir a buscar no solo a sus familiares en campo, sino salir a buscar dignidad y verdad.
“No conocíamos a otras mujeres que se estuvieran organizando y que estuvieran levantando la voz para que nos arroparan; sin embargo, decidimos continuar este camino y al día de hoy la evolución de la exigencia ha sido mucha”.
Escarbamos en la tierra con nuestras manos; teníamos que empezar por algo
Cuando inició la colectividad entre personas buscadoras, la prioridad fue la capacitación para la prospección de terrenos, la búsqueda de campo y asegurar que hubiera herramientas de protección para quienes las hacían.
“Guanajuato estaba convertido en una auténtica fosa clandestina, aprendimos a qué olían los cuerpos en descomposición y desde el amor los sacamos con nuestras manos; teníamos que empezar por algo”.
“Lo que hablamos de la doble desaparición, antes era muy frecuente que encontraban a una persona sin vida, ibas y preguntabas por él, y no te daban razón, seguían buscándolo y luego resultaba que siempre estuvo en el Semefo”.
A partir de estas luchas, el colectivo Hasta Encontrarte conformó la Brigada de Búsqueda Independiente, que en 2026 cumple tres años.
“Ha habido años que hemos localizado más personas en fosas clandestinas que la propia Comisión Estatal de Búsqueda; el año pasado fueron más de 230 personas”, señaló Bibiana Mendoza.
La lucha condujo a la formulación de apoyos y leyes, pero todavía falta
Explicó que la revisión de los casos de larga data son los que ocurrieron del 2020 hacia atrás, con progresiones de edad y búsqueda exhaustiva, revisión de las carpetas para generar más líneas de investigación y más.
La lucha del Colectivo Hasta Encontrarte se convirtió en más que búsquedas de campo; también utilizan actos de memoria para visibilizar la realidad de desapariciones que hay en Guanajuato y todo el país.
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El colectivo Hasta Encontrarte es uno de los grupos que mujeres buscadoras generaron en Irapuato para encontrar a sus familiares desaparecidos / Fotos: Ricardo Sánchez / El Sol de Irapuato.
IRAPUATO, GTO.- El colectivo Hasta Encontrarte es uno de los grupos que mujeres buscadoras generaron en Irapuato para encontrar a sus familiares desaparecidos, ahora a cinco años de su creación, las integrantes llevan la bandera de muchas luchas que directa o indirectamente tienen que ver con la seguridad.
A cinco años de su creación, las integrantes llevan la bandera de muchas luchas que directa o indirectamente tienen que ver con la seguridad.
Y es que, aunque los riesgos de la búsqueda no son un tema que esté solucionado hasta 2026, antes de 2020 esta labor era mal vista por la autoridad, que llegó a perseguirlas en manifestaciones y búsquedas, y era algo que la sociedad todavía no lograba entender.
Bibiana Mendoza, representante del colectivo Hasta Encontrarte, fue de las primeras en sacar la cara al público en esta causa; la acompañó quien ahora es coordinadora de la Brigada Independiente de Búsqueda, Karla Martínez, y Verónica Durán Lara, quien actualmente también acompaña otros casos de desaparición en el colectivo; algo que comparten estas tres mujeres, además de la lucha, es que sus familiares no han sido localizados desde hace más de seis años.
“Empezamos hace muchos años, hace siete comenzamos a vernos las caras en la fiscalía y todas teníamos una particularidad, nos veíamos llorando y un día comenzamos a preguntarnos nuestros nombres y ahí empezamos a platicar, todas teníamos un familiar desaparecido”, recordó Bibiana Mendoza.
Las visitas constantes a la FGE las dejaron conocerse mejor; todas iban a pedir informes en las instalaciones del Semefo que entonces había en cada municipio, pero siempre se encontraron con acoso, revictimización y falta de atención del personal de la instancia impartidora de justicia.
“Solo pedíamos que nos mostraran las fotos para ver si no estaban ahí nuestros familiares, poco a poco empezamos a pedir nuestras carpetas de investigación; la fiscalía se negaba y un día de repente nos empezamos a reunir cada ocho días en un salón de una hermana que sabía dónde habían enterrado a su hermano sin vida y la fiscalía se negaba a acudir al lugar a hacer la exhumación”.
Aunque el miedo era grande por la violencia que se vivía en cuanto a homicidios y desapariciones, las mujeres que hoy integran el colectivo Hasta Encontrarte decidieron dar la cara públicamente y levantarse en la exigencia de los derechos de las y los desaparecidos y sus familiares; el principal derecho que pelearon fue el de ser buscado.
En 2021, un grupo de madres, hermanas, hijas, amigas, esposas y sus familias decidieron conformar una sociedad para luchar contra las injusticias a las que se vieron expuestas / Fotos: Ricardo Sánchez / El Sol de Irapuato.
“Vivimos momentos de mucho miedo; ya éramos colectividad sin saberlo en nuestra primera marcha que hicimos del DIF a la fiscalía. No nos olvidamos de que nos recibió una fiscal y en esa reunión hubo agentes del Ministerio Público que sacaron armas al pedir que no levantáramos la voz en esa reunión”.
Aunque los riesgos de la búsqueda no son un tema que esté solucionado hasta 2026, antes de 2020 esta labor era mal vista por la autoridad, que llegó a perseguirlas en manifestaciones y búsquedas.
Las primeras búsquedas que el colectivo Hasta Encontrarte hizo fueron con solo un reporte anónimo, la confianza puesta en esas palabras de un desconocido y la fe de encontrar a sus familiares: “si ya están muertos, al menos que nos dejen llevarnoslos y darles sepultura, tener a dónde llorarles”, era la frase que muchas de ellas utilizaron como insignia.
Con una varilla hecha gancho, una pala y un pico recorrieron los predios y aprendieron cómo se veía la muerte en un predio, en una tierra de siembra y hasta en un cerro, guiadas por los signos de tierra removida y el “olor de la muerte” que percibían al insertar sus varillas en la tierra; con eso fue suficiente para empezar a encontrar la verdad enterrada en distintos espacios del estado.
Las buscadoras que salían a estas búsquedas en campo se capacitaron en muchos aspectos: el trabajo con herramientas, cómo diferenciar huesos humanos de los de animales y hasta cómo manipular un resto humano para documentar características sin alterar indicios.
Alrededor del 2020, las herramientas de identificación forense no eran suficientes para obtener pronto los datos de una persona que estaba en avanzado estado de descomposición, los cuerpos que eran localizados fragmentados, calcinados o en fosas muy antiguas se tardaban entre siete meses y un año en ser identificados y, entre todo el trabajo que tenía la FGE, algunos llegaron a quedarse en distintas instalaciones de Semefos por más tiempo del que debieron.
Bibiana Mendoza, representante del colectivo Hasta Encontrarte, fue de las primeras en sacar la cara al público en esta causa; la acompañó quien ahora es coordinadora de la Brigada Independiente de Búsqueda, Karla Martínez, y Verónica Durán Lara. / Fotos: Ricardo Sánchez / El Sol de Irapuato.
Karla Martínez coordina estas labores y en entrevista con Organización Editorial Mexicana compartió que solo el último año de la brigada cerraron con 259 personas localizadas sin vida en 126 búsquedas, 104 pozos de sondeo, 39 fosas, 44 hallazgos positivos, 23 de las víctimas identificadas por tatuajes, además de siete búsquedas en vida con cinco localizaciones.
Karla nunca imaginó que la promesa que hizo a su hermano Valentín de encontrarlo llegaría tan lejos como para que ahora ella pueda brindar capacitaciones a otras buscadoras para que también puedan cumplir sus promesas con sus familiares desaparecidos.
Bibiana Mendoza recalcó que tanto la lucha del colectivo Hasta Encontrarte como otros colectivos de búsqueda en el estado sirvieron para que las instancias gubernamentales y hasta el poder legislativo transformara cosas para darles dignidad; sin embargo, todavía falta mucho en ese camino.
“Tuvimos participación en la creación de la Ley de Personas Desaparecidas, en la creación de la Ley de Atención a Víctimas, hemos participado en diferentes proyectos; uno de ellos es la influencia de que hoy en Irapuato existe un programa que se llama Creciendo con Valores, que atiende las infancias vulnerables en Irapuato”.
El programa Creciendo Con Valores fue una de las ideas que las buscadoras plantearon en su momento a la autoridad, un mecanismo que brindara ayuda a niños, niñas y adolescentes que fueron marcados por el homicidio o desaparición de sus padres o tutores, que les enseñara que no están solos y que pueden lograr todo lo que se propongan aun con la herida imborrable que sufrieron.
“Estamos luchando porque esto se vea a nivel estatal también con base en plantones que nos costaron detenciones arbitrarias y golpes; así se crearon las mesas actuales de trabajo con la Fiscalía General del Estado, que ahora se dan cada dos meses y que también se han logrado cosas como que se revisen los casos de larga data”.
Cuando inició la colectividad entre personas buscadoras, la prioridad fue la capacitación para la prospección de terrenos, la búsqueda de campo y asegurar que hubiera herramientas de protección.
“Ha sido un caminar doloroso; las mujeres que estamos al frente de esta colectiva seguimos sin encontrar a nuestros familiares, pero nos abrazamos unas a otras sin perder la esperanza de que tanto trabajo un día va a dar el fruto que tanto buscamos, seguimos de pie en este camino con el miedo de una realidad que nos grita que esta labor es sumamente peligrosa”.
Bibiana Mendoza señaló que muchas de las personas buscadoras que hoy están desaparecidas fueron compañeras de búsquedas en campo y saben que a veces están más cerca de convertirse en parte de esa estadística que para ellas duele y para muchos otros solo es un número.
La lucha del Colectivo Hasta Encontrarte se convirtió en más que búsquedas de campo; también utilizan actos de memoria para visibilizar la realidad de desapariciones que hay en Guanajuato y todo el país. / Fotos: Ricardo Sánchez / El Sol de Irapuato.
“Hay casos muy alarmantes como el de este niño de 14 años que fue desaparecido, Juan Arias, en Valle de Santiago y por parte de Guardia Nacional, que su papá decidió buscarlo y el día de hoy él también se encuentra desaparecido, hace un año estuvimos sentadas a su lado en la Ibero León; hoy no sabemos dónde está”.
Las buscadoras del colectivo Hasta Encontrarte acudieron ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para exigir un alto a la omisión de las autoridades, acción inmediata para la protección y respeto y verdad por sus compañeras y compañeros buscadores desaparecidos.
Varias causas fueron presentadas ante la ONU durante la reunión más reciente en León; la de las buscadoras se dividió en varios puntos; los más urgentes son para la búsqueda de otras personas buscadoras desaparecidas, entre ellas el buscador de Hasta Encontrarte Don Panchito.
Las buscadoras del colectivo Hasta Encontrarte acudieron ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para exigir un alto a la omisión de las autoridades.
“Tocamos temas que creemos que se han quedado atorados, como la desaparición de nuestro compañero Panchito el año pasado, el tema de nuestra compañera Teresa Marmolejo, en el cual la fiscalía también el año pasado exhumó el cuerpo sin vida de su hija, diciéndole que probablemente se habían equivocado”.
Bibiana Mendoza resaltó que en el caso de Teresa Marmolejo hubo varias irregularidades; entre ellas está una queja que la fiscalía nunca aceptó, aunque debió hacerlo, aun después de la devolución del cuerpo de la hija de su compañera.
“Y ni hablar de otros casos como la desaparición de una joven que, por cuestiones de seguridad, ya no mencionamos su nombre, ella fue privada de la libertad en noviembre y fue víctima de mucho estigma y revictimización y ella fue encontrada con vida, pero hasta la fecha no se le han dado medidas de protección ni algún tipo de apoyo para que ella pueda salir del municipio de Irapuato con su familia”.
Las problemáticas de seguridad y búsqueda cada vez son más, y los colectivos de búsqueda solo requieren planes detallados, con enfoques diferenciados y sobre todo estrategias efectivas para la prevención y protección, el abordaje de temas que todavía son tabú, como el consumo de sustancias y los temas de violencias contra la mujer, en los cuales seguirán firmes hasta que nadie más tenga que exigirlo.
Las problemáticas de seguridad y búsqueda cada vez son más, y los colectivos de búsqueda solo requieren planes detallados, con enfoques diferenciados y sobre todo estrategias efectivas para la prevención y protección / Fotos: Ricardo Sánchez / El Sol de Irapuato.
“Lo más importante es que seguimos unidas y hemos tenido la capacidad de arropar a mujeres que se nos acercan; eso nos llena el corazón porque nos hubiera gustado que cuando a nosotras nos desaparecieron a alguien, ya existiera algún colectivo que nos abrazara, nos dijera cuáles eran nuestros derechos y las obligaciones de las autoridades”.
Hoy la exigencia de las buscadoras de Hasta Encontrarte, en el quinto aniversario de su colectivo, es que no haya más personas desaparecidas en Guanajuato, que haya un tema de prevención y que los consumos problemáticos de sustancias ilícitas sean atendidos desde una perspectiva de género, de derechos humanos, de salud emocional y de salud pública.