Baños San José: un legado de 70 años en Irapuato
Este negocio familiar ha pasado de generación en generación, manteniendo una tradición que, a pesar de los cambios en la sociedad, sigue en pie
Fátima Arton / El Sol de Irapuato
Ubicados en el corazón de Irapuato, los Baños San José han sido parte de la historia de la ciudad por más de 70 años.
Fundados por José Juárez, este negocio familiar ha pasado de generación en generación, manteniendo una tradición que, a pesar de los cambios en la sociedad, sigue en pie.
Margarita Juárez, actual encargada del lugar, compartió la historia del negocio que ha formado parte de su vida desde la infancia.
“Hace 80 años que yo me crié aquí. Desde pequeña ayudaba a despachar los baños y hace 40 años tomé la responsabilidad completa”, relató.
Sin embargo, los tiempos han cambiado. Antes, los baños abrían a las 5:00 de la mañana para recibir a los comerciantes del mercado, quienes priorizaban la higiene en sus actividades diarias.
“El aseo y la presentación eran indiscutibles. Ahora todos abren tarde, hasta los mercados”, comentó.
La pandemia también impactó fuertemente el negocio, ya que los obligó a cerrar durante tres años.
“Nos castigaron con tres años sin abrir, pero tuve que seguir pagando trabajadores y cubriendo los gastos”, lamentó Margarita Juárez.
Actualmente, los baños operan desde las 10:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, una reducción considerable en comparación con los horarios previos.
El establecimiento conserva una estructura tradicional, con baños individuales y áreas de vapor separadas para hombres y mujeres.
“Antes había dos pisos de baños, pero con la baja afluencia, ya sólo quedan unos cuantos en uso”, explicó.
Margarita Juárez también mencionó la formación que tuvo que adquirir para continuar con el negocio.
“Tuve que tomar un curso de fogonero para manejar las calderas y evitar problemas de emisión de carbono, porque anteriormente, existía supervisión para el funcionamiento de las calderas, pero actualmente ese control ya no se realiza”.
Sobre el futuro del negocio, Margarita se mostró incierta.
“Mis sobrinos heredarán el lugar, pero no sé si querrán continuar con la tradición”, confesó. Pese a ello, sigue comprometida con mantener en pie el legado de su familia.
Los Baños San José, nombrados en honor a su fundador, continúan siendo un testimonio vivo del pasado de Irapuato, resistiendo los embates del tiempo y las transformaciones de la ciudad.

























