Caen hasta 30% las remesas a Guanajuato por redadas en Estados Unidos; prevén retorno forzado de migrantes
Debido a la incertidumbre de las políticas migratorias del país vecino, muchas y muchos guanajuatenses han preferido dejar de trabajar para evitar las redadas de ICE, por lo que de mandar en promedio 200 dólares a la semana, actualmente mandan alrededor de 80 dólares
Fátima Arton / El Sol de Irapuato
El impacto no sólo se reflejó en menos ingresos para los hogares, sino en un clima de temor que paralizó la actividad laboral de las y los migrantes mexicanos.
“Existe una psicosis en la Unión Americana de los mexicanos que están radicando allá, ya que hay un estado autoritario que no respeta los derechos mínimos de las personas”, afirmó.
Explicó que, más allá de la pérdida de empleos, el principal problema fue el temor a salir de casa y no regresar, lo que provocó que muchos dejaran de trabajar con normalidad e indicó que esta parálisis laboral tuvo consecuencias inmediatas.
Añadió que iglesias y centros comunitarios registraron un aumento en la solicitud de apoyos alimentarios, al ser el gasto más difícil de cubrir para las familias migrantes.
“Las remesas han sido un apoyo significativo para las familias residentes en Guanajuato y que dependen del hijo, del esposo o del familiar que está en Estados Unidos”, dijo.
Por su parte, Francisco Soto Ramírez presidente de la Asociación de Familias Migrantes (Afami), coincidió en la caída de remesas y en las causas que la originaron.
“Sí, hay una disminución muy considerable y anda oscilando entre el 25 y 30%, y no nada más en Guanajuato, también en estados como Michoacán y Zacatecas”, afirmó.
Sin embargo, recalcó que el regreso de migrantes no obedece a una decisión voluntaria, sino a una salida forzosa de Estados Unidos por parte del presidente Donald Trump y sus políticas de migración.
“No se quieren regresar, se van a regresar por necesidad, porque la situación con ICE está muy complicada; impera el miedo y la incertidumbre”, sostuvo.
Relató que muchos migrantes redujeron sus jornadas laborales de cinco o seis días a solo dos o tres, lo que impactó directamente en el envío de dinero.
























