Cartonería en Movimiento, de Josué Eleazar y el arte que cobra vida
Una muestra que celebra el ingenio, la tradición y la capacidad del arte, sin perder sus raíces, un homenaje a la creatividad mexicana que, se pone en movimiento
Ante las dificultades en la organización de actividades, las celebraciones litúrgicas como los Viacrucis y la visita a los templos se mantienen si cancelaciones durante Jueves y Viernes Santo
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Josué Eleazar Castro, quien ha dedicado más de una década a perfeccionar el arte de la cartonería. Foto: Marco Bedolla / El Sol de Irapuato
En el Museo Salvador Almaraz se exhibe una propuesta artística Cartonería en Movimiento, una muestra de 19 piezas creadas por el artista salmantino Josué Eleazar Castro, quien ha dedicado más de una década a perfeccionar el arte de la cartonería con una visión particular, fusionar la tradición mexicana con mecanismos de movimiento inspirados en los autómatas.
La exposición no sólo destaca por la estética visual de las obras, sino por su capacidad de generar interacción, sorpresa y reflexión a través del movimiento mecánico, las figuras representadas evocan danzas tradicionales, escenas festivas y elementos de la cultura popular mexicana, todo con un toque de humor y picardía que el artista considera esencial para retratar la identidad nacional.
La exposición no sólo destaca por la estética visual, sino por su capacidad de generar interacción, sorpresa y reflexión a través del movimiento mecánico. Foto: Marco Bedolla / El Sol de Irapuato
En entrevista para El Sol de Irapuato, dijo el artista: “Siempre me ha gustado rescatar nuestras tradiciones. México tiene una riqueza cultural enorme, pero a veces no somos conscientes de todo lo que nos rodea y a través del arte descubrí aspectos de nuestra historia y costumbres que antes desconocía, y eso me impulsa a seguir creando, me interesa que la gente se sorprenda, que se pregunte de dónde viene cada idea, como yo me lo he preguntado al ver obras de otros artistas”, explica Josué Eleazar.
También agregó Josué que uno de los elementos que hacen especial esta muestra es la inclusión de autómatas: esculturas que incorporan mecanismos que les permiten moverse, aunque esta técnica tiene origen en Europa, el artista ha sabido integrarla con materiales y temas propios de la cartonería mexicana, el resultado son piezas que no sólo se contemplan, sino que invitan a interactuar y explorar.
México tiene una riqueza cultural enorme. Foto: Marco Bedolla / El Sol de Irapuato
Además señaló que los materiales usados van desde el tradicional papel maché, hasta madera, barro y arcilla. Algunas obras son completamente de cartón, mientras que otras mezclan varios elementos para dar solidez y versatilidad al movimiento. Según el propio artista, algunas de las piezas son estáticas, pero muchas otras cobran vida al girar una manivela o mover un mecanismo, generando una experiencia sensorial y emocional para el espectador.
Con 13 años de trayectoria, Josué Eleazar inició en la cartonería en 2011 a través de talleres, y para 2015 ya se dedicaba de lleno a este oficio. “Empecé desde cero, con muchas dudas y pruebas, pero ha sido un camino divertido y lleno de aprendizajes. Hoy me siento consolidado, con una propuesta clara y un compromiso más fuerte con lo que hago”, señaló.
Esculturas que incorporan mecanismos que les permiten moverse. Foto: Marco Bedolla / El Sol de Irapuato
Uno de los mayores cambios a lo largo de su carrera ha sido en la durabilidad de sus obras. Si bien al inicio muchas piezas eran efímeras, como las piñatas, ahora ha perfeccionado procesos para crear esculturas más resistentes, pensadas para perdurar y formar parte de colecciones o exposiciones permanentes. “Antes hacía piezas con la idea de que fueran temporales, pero con el tiempo quise que duraran. Si alguien quiere conservarlas, que realmente puedan hacerlo”, comenta.
Frente al avance de lo digital y las nuevas tecnologías, Josué no ve amenaza, sino oportunidad, la inteligencia artificial, todo eso puede ser útil si lo usamos bien. Es una herramienta para mostrar lo que hacemos a más personas. Y lo importante es que, a pesar de todo, el interés por este tipo de arte no ha desaparecido. Al contrario, está creciendo. Hay más curiosidad, más ganas de aprender y valorar lo hecho a mano.
Los materiales usados van desde el tradicional papel maché, hasta madera, barro y arcilla. Foto: Marco Bedolla / El Sol de Irapuato
Aunque muchas de sus piezas tienen un aire de juguete, con colores vivos y movimiento hipnótico, el artista aclara que están pensadas tanto para adultos como para niños. Los autómatas suelen considerarse objetos de colección, pero a mí me interesa que todos puedan interactuar con ellos. Hay algo terapéutico en verlos moverse, en descubrir cómo funcionan. Eso genera preguntas, despierta la imaginación, y también conecta con la esencia de lo lúdico en nuestra cultura.