Criptas del Templo de la Tercera Orden abren sólo dos veces al año
El recinto subterráneo, que alberga 200 nichos históricos desde el siglo XVII, recibirá visitantes el 2 de noviembre para honrar la memoria de quienes allí descansan
El recinto subterráneo, que alberga 200 nichos históricos desde el siglo XVII, recibirá visitantes el 2 de noviembre para honrar la memoria de quienes allí descansan

Paul Witrago / El Sol de Irapuato
El 2 de noviembre, la cripta del Templo de la Tercera Orden abrirá sus puertas al público de nueve de la mañana a seis de la tarde, en una de las dos únicas oportunidades anuales que los ciudadanos tienen para acceder a este espacio y lleno de historia.
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La capilla subterránea, ubicada en el centro del templo, constituye uno de los tesoros más resguardados de la ciudad, con aproximadamente 200 nichos distribuidos en sus paredes, este recinto alberga los restos de familias y personajes que eligieron este lugar como su morada final, algunos desde hace más de cuatro siglos.
Los nichos más antiguos de la cripta datan del siglo XVII, época en la que era considerado un privilegio y honor ser sepultado en terreno consagrado dentro de los templos, durante la jornada de apertura, los visitantes podrán recorrer la instalación y realizar oraciones por el descanso eterno de quienes allí reposan, manteniendo viva una tradición que conecta el presente con siglos de historia y devoción.

La práctica de depositar los restos de los difuntos en las criptas de los templos fue común durante varios siglos en el mundo católico y respondía a múltiples razones de índole religiosa, social y cultural.
En primer lugar, existía la firme creencia de que ser sepultado en lugares sagrados, especialmente dentro de un templo, acercaba al difunto a la salvación eterna, la proximidad a los altares se consideraba una bendición que beneficiaba el alma del fallecido.
Además las familias confiaban en que las misas y oraciones que se celebraban diariamente en el templo favorecerían el descanso eterno de sus seres queridos.
Por otro lado, esta elección también tenía un componente social importante, contar con un nicho en la cripta de un templo era símbolo de estatus, devoción y pertenencia a la comunidad religiosa, las familias más prominentes y los benefactores de la Iglesia solían reservar estos espacios, perpetuando así su memoria y legado dentro de estos recintos.
La tradición de enterrar a los difuntos en las iglesias se mantuvo vigente hasta que, por razones de salubridad pública, se implementaron regulaciones que favorecieron la creación de cementerios fuera de los núcleos urbanos. Sin embargo, criptas como la del Templo de la Tercera Orden permanecen como testimonios vivos de aquella época y como lugares de profundo significado espiritual e histórico.
La apertura de este 2 de noviembre brinda a los ciudadanos la oportunidad no solo de rendir homenaje a quienes descansan en la cripta, sino también de conectarse con las tradiciones y la historia que han dado forma a la identidad cultural y religiosa de la comunidad.