Despiden familiares y motociclistas entre lágrimas y llanto a Luis Ángel
Luis Ángel se fue, pero dejó una marca profunda y eso se vio claro en su despedida, nadie quería que se fuera, nadie estaba listo para decir adiós
Luis Ángel se fue, pero dejó una marca profunda y eso se vio claro en su despedida, nadie quería que se fuera, nadie estaba listo para decir adiós

Paul Witrago / El Sol de Irapuato
Entre llanto, tristeza y un profundo sentimiento de impotencia, cientos de motociclistas se reunieron para despedir a Luis Ángel, su compañero y amigo, quien perdió la vida trágicamente en días recientes.
El cortejo fúnebre partió de la funeraria Gayoso rumbo al panteón del mismo nombre, a lo largo del recorrido, decenas de motociclistas hicieron sonar su claxon en señal de duelo y homenaje, además, portaban fotos de Luis Ángel y carteles con un mensaje claro; “Queremos que se haga justicia”.
Luis Ángel era conocido por sus amigos como un joven lleno de sueños y metas, su vida apenas comenzaba, llevaba cuatro meses de casado, señaló José Atanasio García, quien este joven estaba casado con una de sus nietas e inclusive dijo que también había iniciado su carrera universitaria. Sus seres queridos, visiblemente consternados, aún no pueden creer que esas ilusiones ahora descansan en un féretro.

El ambiente afuera de la funeraria fue un reflejo del dolor colectivo, tristeza, rabia y solidaridad marcaron la despedida de un joven que, aseguran sus compañeros, no será olvidado.
La exigencia de justicia sigue viva y con ella, el recuerdo de Luis Ángel, quien dejó una huella profunda entre los repartidores de moto envíos de las plataformas digitales.
“Una despedida que dolió en el alma para todo el que estuvo presente en el adiós de Luis Ángel”.

La tristeza no se escondió, se notaba en cada mirada, en cada abrazo apretado, en cada lágrima. Luis Ángel ya no estaba, y nadie terminaba de creerlo, así se notaron los semblantes de sus compañeros.
Uno a uno fueron llegando amigos, compañeros de ruta, familiares, algunos en silencio, otros con el rostro desencajado, pero todos con el mismo nudo en la garganta, era difícil aceptar que ese joven alegre, siempre dispuesto a ayudar, ya no volvería a subirse a su moto ni a compartir una risa u otro envío.

El ambiente pesaba, se sentía esa mezcla de dolor e incredulidad entre los asistentes, muchos se acercaban al féretro sin palabras, solo con la mirada perdida y los ojos húmedos, algunos expresaron que no era fácil despedirse de alguien tan querido, de un amigo que apenas comenzaba a vivir.