Justicia en Irapuato: sentencian a homicidas del empresario Jair y se quedan en prisión
Justo en el segundo aniversario del asesinato del joven empresario, un juez dictó sentencia para los responsables y sus familiares piden la pena máxima
Fernanda Garduño
El caso del asesinato de Jair, joven empresario irapuatense cumplió dos años de ocurrido y fue precisamente la tarde de este jueves 13 de marzo que un juez dictó sentencia en contra de los ocho perpetradores.
Ahora los familiares esperan que sean determinados los años en que estos sujetos de nombres Braulio Jesús N., Sergio Cristóbal N., Erick Ulises N., Alfonso N., Joaquín N., Bernardino N., José Ramón N. y José Jaime N., deberán permanecer tras las rejas.
“Justo el 13 se cumple un año de que mataron a mi hijo y lo que queremos es justicia”.
Por una vez más, el juez dio lectura a todo lo expuesto en los alegatos, la madre y la hermana de Jair lo escucharon en privado, desde la sala de su casa, los ocho imputados permanecieron sin emitir declaraciones.
Tras la audiencia, Franny y Lizbeth declararon para la Organización Editorial Mexicana que las audiencias fueron desgastantes, pues tuvieron que escuchar detalladamente todo lo que le hicieron a Jair, mientras veían a varios de los imputados reírse en cámara.
“Estoy muerta en vida, mi mamá también está destrozada y mi padre enfermo, quisiera que estos hombres lleven el peso de lo que hicieron al cumplir su condena”.
La camioneta en que se llevaron a Jair, una CRV blanca, fue robada en Jalisco, las otras unidades halladas en la casa de la calle Cascada también eran robadas.
Relataron que el juez fue claro, los hechos de aquel 12 y 13 de marzo de 2023 fueron probados con los elementos presentados a lo largo de este proceso.
“NOSOTRAS HICIMOS TODO, NUNCA TUVIMOS INSTITUCIONES EN QUE CONFIAR”
Y es que por medio del dispositivo móvil de Jair vieron el recorrido que los plagiarios hicieron antes de llegar a la calle Cascada, donde apagaron el teléfono, sin embargo, solo poner la denuncia, fue difícil.
“A mi hermano no lo buscaron, se tardaron, no días, ni meses o años, pero lo suficiente para que me lo arrebataran para siempre”.
Añadió que, ella y su madre no pudieron evitar pensar que la investigación fue hecha por ellas, ellas entregaron todo lo necesario, pero los procesos fueron los que entorpecieron la localización de Jair, nunca tuvieron en quién confiar.
Destacó que recibió llamadas para amenazarla y para pedirles dinero, pero todo lo que proporcionó a la autoridad para que entraran a buscar a su hermano fue prácticamente en vano, porque violaron su derecho a la búsqueda inmediata y en vida de Jair.
LOS HECHOS
A las 11:50 de la mañana de aquel 12 de marzo, Jair iba hablando con sus amigos por teléfono, él iba saliendo de una reunión con más amigos donde desayunaron.
Un amigo supo que algo no andaba bien, pues iba en llamada telefónica con Jair cuando escucharon otra voz, una que gritó “Ya te cargó la chingada”, luego Jair ya no respondió.
Pero Lizbeth, entre los nervios, y temor, trató de actuar de inmediato, rastreó el teléfono de su hermano y dio con una ubicación que, después de todos los problemas que hubo, proporcionó al Ministerio Público.
“A Jair lo mató la indiferencia de las autoridades, porque si hubieran actuado pronto, con todo lo que les dijimos, lo hubieran sacado de inmediato del lugar donde lo tenían”.
Destacó que le dijeron que no tenían la ubicación exacta, debido a que el GPS marcaba la ubicación en la casa de enfrente de donde mantuvieron a Jair, aun cuando conocían que la ubicación era aproximada por un par de metros.
Alrededor de las 10:00 de la noche del 12 de marzo, Lizbeth ya tenía toda la información y no sabía qué más hacer con ella.
Jair fue localizado sin vida al día siguiente, entre la tarde y noche, en la vivienda de la calle Cascada, pero los exámenes forenses revelaron que probablemente Jair llevaba muerto desde esa mañana a causa de las lesiones que le provocaron.

























