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Localdomingo, 8 de marzo de 2026

Fer Aguilar no marchará este año; el caso de su feminicidio en Irapuato aún busca justicia

Su madre Maribel Aguilar aseguró que su hija Fernanda siempre fue unida a la causa de igualdad y derechos de las mujeres, pero a su vez fue víctima de violencia en una relación

Fátima Arton / El Sol de Irapuato

Maribel Aguilar, su madre, aún la describe como una mujer sociable, solidaria y con una facilidad especial para acercarse a quienes le rodeaban.

“Desde niña fue muy activa y siempre le gustó ayudar. Si veía a alguien que necesitaba algo, era capaz de quitarse el pan de la boca para dárselo sin pensarlo”, recordó.

Su madre contó que comenzó a asistir a algunas marchas del 8 de marzo en Irapuato y en su momento aquella inquietud le sorprendió.

“Yo le pedía que tuviera cuidado, que no fuera tan extremista en ese tema, pero ella siempre me respondía: ‘Ay, mamá, ¿tú qué sabes?’, porque a ella le gustaba involucrarse en la defensa de las mujeres”.

Aseguró que su hija tomaba sus propias decisiones, madre de una niña y quien llevaba una vida que, hacia afuera, parecía estable, pues cuidaba su casa con esmero, cocinaba para su hija y mantenía buena relación con sus vecinos.

“Era muy ordenada, su casa siempre estaba limpia y olía rico; le gustaba cocinar mucho y mi nieta me decía que su mamá le hacía los lunch con caritas, con mensajes o con una flor. Era muy detallista con su niña”.

La joven incluso vivía en la casa donde su madre pasó 15 años tras casarse, la cual sus padres le prestaron para que pudiera comenzar su propia vida ahí cuando nació su hija.

Entre esos mismos vecinos se ganó el cariño de quienes la conocieron; sin embargo, la relación sentimental que sostuvo durante años se convirtió en el inicio de un ciclo de violencia que su familia no alcanzó a dimensionar.

Una relación marcada por la violencia

Durante ocho años vivió con el hombre que después sería señalado como presunto responsable de su muerte. Desde el inicio, contó su madre, la relación mostró señales de conflicto y la familia trató de hablar con ella en diversas ocasiones.

Toda la familia le pidió a Fer varias veces que regresara a casa con su hija, pero ella se quedaba. “Nos decía que estaba bien. Yo nunca imaginé que esa situación fuera a llegar a tanto”.

Con el paso del tiempo, la hija de Fernanda Aguilar comenzó a contar detalles de lo que ocurría dentro del hogar, como humillaciones, burlas y maltrato que también provenía de la familia del agresor.

“Fueron años de sufrimiento y mi hija se lo guardó por mucho tiempo. Aunque nosotros la veíamos mal, ella evitó contarnos muchas cosas”.

Maribel Aguilar compartió que en las semanas previas a su muerte observó cambios que hoy interpreta como señales de un deterioro emocional profundo.

“Las mujeres no estamos informadas realmente de qué es la violencia ni de hasta dónde puede llegar. Poco a poco les quitan la vida y les hacen creer que no valen nada”.

El caso que estremeció a Irapuato

Un mensaje para otras mujeres

A pesar del dolor, su rutina diaria continúa alrededor de su nieta y de sus otras hijas. “Es como cargar piedras en la espalda todos los días, pero tengo que seguir adelante por mi nieta y por mis otras hijas”.

En su memoria, Fernanda sigue presente como la joven que reunía a todos en la mesa familiar. “Mi hija, igual que muchas mujeres, merecía ser feliz, merecía vivir y cumplir sus sueños”.

Prometió nunca descansar hasta que su hija tuviera justicia y aseguró que si alguna mujer se acerca a ella pidiendo ayuda y con mayor razón siendo madres, ella ayudaría sin pensarlo.

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