Fresas de Irapuato: ésta es la historia de cómo comenzó su exportación desde 1898
Desplazó al cultivo de nardos, por lo que en su momento era conocido Irapuato, hasta volverse la capital mundial de las fresas
Desplazó al cultivo de nardos, por lo que en su momento era conocido Irapuato, hasta volverse la capital mundial de las fresas

Irapuato de Mis Recuerdos
Si bien el origen de la fresa irapuatense se remonta a 1852, cuando don Nicolás Tejeda trajo de Francia las primeras plantas de la frutilla desde aquel país, éstas se plantaron en las orillas cercana a las riberas del río Silao en las Huertas de Retana, esto es las actuales zonas urbanas de Santa Julia y Jardines de Irapuato.
Hacia la década de 1860, en la Hacienda de Arandas ya se sembraba de manera regular la frutilla en dos hectáreas de la inmensa hacienda. La Hacienda de Arandas, para ese entonces y de acuerdo con datos del Archivo Histórico del Estado de Guanajuato, contaba con una forjadora de hierro, un aserradero y una fábrica de hielo.
Pero lo realmente notable ocurrió a partir de 1880, cuando en la Hacienda de San Juan de Retana, Oscar Droegge logra después de mucho trabajo e injertos una planta de fresas que por las condiciones de clima de Irapuato se produce todo el año y entonces más haciendas y ranchos empezaron su siembra, recolección y exportación de la fresa de Irapuato.

En 1898 había 28 hectáreas dedicadas a la explotación de la fresa en Irapuato y se reportaba que habían producido 100 mil kilogramos de la frutilla.
De ellos, la mayor parte se exportaba: 95 mil kilos, con un valor de 15 mil pesos. Hasta 1893 Irapuato había sido llamada la Villa de los Nardos, los cuales también se vendían fuera de la región, valían mil 500 pesos. Es decir, la producción de nardos comenzó a rezagarse y dejaba a los horticultores irapuatenses 10 veces menos de ganancia que la fresa. Para entonces la antigua Villa de los Nardos cedió su nombre a la Ciudad de las Fresas, Irapuato, Guanajuato, México.
La fresa de Irapuato traspasó la frontera: por el servicio de trenes y libre de alcabalas pudo llegar sin contratiempos a los estados norteamericanos de Texas, Arizona y Nuevo México, donde se colocaban entre 25 mil y 30 mil kilos. Pero la mayor parte se vendía todavía en el país, como en la Ciudad de México, donde se colocaban 45 mil kilos y hacia Guadalajara y estaciones intermedias salían otros 20 mil kilos. El resto se vendía de manera local en Irapuato. Esto, antes de llegar al siglo XX. Todo esto a pesar de las catástrofes que tanto azotaban a Irapuato en los finales del siglo XIX.
DIF brindó atención en zonas preferentes y pabellón incluyente, todos tuvieron alta afluencia durante los eventos