Gabriel supera su discapacidad y ayuda a otras personas desde el IECA
Para Gabriel Castillo Chávarri la discapacidad no es una limitación, ya que aseguró que cuenta con muchas más habilidades con las que ha logrado salir adelante
Fátima Arton / El Sol de Irapuato
Hoy, a sus 49 años, aseguró que la discapacidad nunca fue un freno, sino una condición más en su historia.
“Mi mamá siempre me decía que yo no tenía discapacidad, que no usara eso como excusa y tenía razón, la verdadera limitación está en el cerebro”, recuerda.
“Siempre quise ser piloto aviador como mi hermano; me encantan los aviones. Pero tengo los pies bien puestos sobre la tierra y sobre esta silla de ruedas”, comentó.
Esa mezcla de realismo y voluntad lo llevó a concluir sus estudios mediante exámenes especiales, con calificaciones que superaron incluso a las de compañeros sin discapacidad.
Pero su historia también está hecha de afectos. Gabriel Castillo reconoció que el soporte emocional que lo sostuvo fueron su mamá y su tía, mujeres que aseguró, nunca le permitieron instalarse en la idea del “pobrecito”.
Esa visión marcó su concepto de inclusión, que para él va mucho más allá de abrir una puerta.
“Integración es cuando te llevan a la fiesta y te dan de comer. Inclusión es cuando puedes acercarte tú mismo al buffet y elegir tu comida sin que nadie decida por ti”.
Esa distinción también la ha aplicado al ámbito gubernamental; aunque reconoció avances en el estado de Guanajuato, señaló que aún falta construir accesibilidad en tres dimensiones: mental, emocional y urbana.
“La accesibilidad mental es que te vean como persona; la emocional, que se involucren con nuestros sentimientos; y la urbana, que las políticas públicas duren más que cualquier gobierno”, explicó.
Gabriel Castillo defendió que las personas con discapacidad deben dejar atrás la idea de la dependencia y asumir corresponsabilidad.
“La discapacidad no es una condición de pobrecito; tenemos derechos, pero también obligaciones; no se trata de estirar la mano; se trata de tocar puertas y demostrar qué podemos aportar”.
“Queremos trabajo digno, no lástima; oportunidades, no programas que se acaban cuando cambia un funcionario”, puntualizó.
“Si no atrapas a los estudiantes desde el inicio, los pierdes, los empresarios buscan claridad. La comedia me permite llegar a todos”.
Destacó que lo más valioso para él es la capacitación, algo que nadie puede quitarte, algo que te llevas contigo al morir.
“Quiero explotar al máximo esta oportunidad. El conocimiento y las certificaciones nunca sobran; lo único que te llevas cuando mueres es tu preparación”, comentó.
Gabriel Castillo añadió que las personas que consuman sus capacitaciones y conferencias que ofrece, abonarán a una recaudación para apoyar a distintas campañas, proyectos y funciones que se dedican a ayudar a personas con distintas discapacidades.


























