Habitantes de Irapuato expresan opiniones divididas sobre la permanencia de migrantes bajo puente Siglo XXI
Algunas personas aseguraron que no les afecta e incluso se han beneficiado con su presencia, otros relataron conflictos, inseguridad y deterioro del entorno
Fátima Arton / El Sol de Irapuato
Mientras algunas personas aseguraron que no les afecta e incluso se han beneficiado con su presencia, otros relataron conflictos, inseguridad y deterioro del entorno.
Marisol Ramírez, una comerciante de la zona, declaró que para ella la presencia de los migrantes no ha sido negativa.
“No, ni para bien ni para mal, la verdad no me afecta”, expresó. Reconoció, sin embargo, que durante algunas fechas en las que hubo más afluencia de migrantes, sus ventas aumentaron considerablemente. “Los migrantes han sido de mis mejores clientes, la verdad sí me apoyaron mucho en la venta”.
También comentó que, en cuanto a servicios sanitarios, las y los migrantes han sido apoyados por instituciones, por lo que no ha percibido problemas como orina o heces cerca de su local gracias al apoyo de la asociación Amigos del Tren México, la cual se encuentra frente a este puente.
“Por lo pronto no, creo que la institución los está apoyando con eso, con ir al baño y todo el día”, explicó.
No obstante, otras voces manifestaron molestia e inconformidad con la presencia de las personas migrantes en el lugar. La señora Ofelia Castro, una vecina señaló que han tenido problemas por el consumo de drogas a las afueras de sus domicilios.
“Se sientan en los registros a fumar marihuana. En la mañana, en la tarde y en la noche. A veces lo hacen a propósito, aquí enfrente de uno”, relató. También expuso que su hija presentó problemas de salud a raíz de haber inhalado el humo al pasar por el lugar.
“Mi hija duró casi un mes con la voz ronca, una semana sin poder hablar. El otorrino le sacó puntos de marihuana de la nariz”.
Agregó que en varias ocasiones ha solicitado a los migrantes que se retiren un poco más lejos para fumar, sin tener éxito.
“Yo no les digo que no fumen, les digo que se vayan más lejos, porque ellos la toleran, pero nosotros no estamos acostumbrados”.
El tema de la higiene también fue un punto crítico. Denunció que los migrantes habían convertido jardineras en baños improvisados y fogones.
Además, mencionó que algunos de los perros que acompañan a los migrantes han causado daños.
“A mi perrita le tuvieron que curar un dedo que se le quebró de los arrancones que se daba con los otros perros”, explicó.
Vecinos como ella piden mayor intervención de las autoridades, pues aseguran que el lugar se ha vuelto conflictivo y poco seguro, especialmente en las tardes y noches.
Mientras tanto, comerciantes como María Espinosa quien también tiene un local de licor por el área, comentó que esperan que cualquier decisión que tome el municipio considere tanto las necesidades de los migrantes como la seguridad y bienestar de quienes viven y trabajan en la zona.
“Si los van a mover y pues les van a dar algún apoyo a ellos, si los van a ubicar y que estén decentemente mejor, pues está bien para ellos y para nosotros también”.
Compartió que esta situación inició desde hace dos años y por ello muchos de sus clientes dejaron de ir a su establecimiento, por lo que tuvieron que buscar otras formas de prestar sus servicios.
“Llegábamos, nos encontrábamos todos aquí, dormidos, obviamente sabemos su situación y cuando llegamos a pedirles de favor que se retiraran para abrir el negocio, no se retiraban, otros no hacían cosas, otros se molestaban, otros no entendían”.

























