Irapuato, la ciudad que nunca fue fundada pero logró consolidarse
En 1893 Irapuato tenía 10 mil habitantes; actualmente hay más de 640 mil, pero primero fue una congregación, luego una villa y hasta 1893 fue declarada ciudad, relató el historiador Jesús Arévalo Rosales
Fernanda Garduño
El 15 de febrero se conmemora el aniversario de la ciudad de Irapuato; sin embargo, existe otra historia que cambia todo lo que la mayoría de las y los irapuatenses conocen, el historiador Jesús Arevalo Rosales aseguró que Irapuato no fue ciudad sino hasta 1893.
Jesús Arévalo Rosales es historiador especialista en temas locales y en entrevista con El Sol de Irapuato aseguró que el documento que todos toman en cuenta como la fundación de la ciudad no es más que un mito, pues este documento era para formar estancias, que eran donde criaban el ganado.
“Esa es la parte del mito, de lo que hay, pero fueron para formar estancias; las estancias son criaderos de ganado; Irapuato se originó a partir de los criaderos de ganado (...) hay muchas cosas que se dicen sobre la fundación de Irapuato, pero realmente Irapuato nunca se fundó”.
Explicó que, a diferencia de otras poblaciones de la región, no existen registros físicos ni legales que avalen un acto formal de establecimiento, pues no hay una cédula fundacional que lo compruebe en el Museo del Virreinato, en los archivos estatales ni en las jurisdicciones religiosas de Michoacán a las que pertenecía la zona.
“En todas las ciudades que son fundadas, tienen los templos una marca en el piso de la rosa de los vientos, para que de ahí parta el trazo de las calles de la ciudad, El Hospitalito, La Soledad o la Catedral carecen de esta marca”.
Destacó que un ejemplo de ello está cerca, en Salvatierra, que a partir de que fue fundada, colocaron esta marca para trazar las calles.
Relató que lo que muchos consideran el inicio de Irapuato parte en realidad de una petición de tierras por parte de cuatro militares españoles: Andrés López, Francisco Hernández, Francisco de Sixtos y Esteban Gamiño; de ellos, solo uno se quedó en tierras irapuatenses.
“De los cuatro, únicamente uno es el que se queda a vivir en Irapuato, que es Andrés López; él toma posesión de la que después se llamó Hacienda de los Hernández”.
Sin embargo, Andrés López murió pronto después de tomar posesión de la hacienda y esta fue tomada por la familia Hernández; ese es el motivo del nombre con el que es conocida.
Detalló que ese asentamiento inicial no buscaba congregar personas, sino administrar recursos rurales en zonas como La Calera y Arandas.
¿Cómo se convirtió Irapuato en ciudad?
Jesús Arévalo Rosales relató que, aunque en 1589 a Irapuato se le nombró congregación, el crecimiento fue sumamente lento durante siglos y un censo de 1680 reveló que en lo que hoy es el primer cuadro de la ciudad apenas vivían apenas 100.
Sin embargo, el salto definitivo hacia la categoría de ciudad no llegó sino hasta finales del siglo XIX, que llegó a 10 mil habitantes, Arévalo Rosales explicó que esto se dio principalmente por todos aquellos trabajadores del ferrocarril que, ya al no ser necesarios sus servicios, se quedaron a vivir en el territorio municipal.
El decreto del gobernador Joaquín Obregón González emitido el 17 de noviembre de 1893 fue el que nombró a Irapuato como una ciudad.
“Irapuato ya tiene 640 mil habitantes; creo que en 133 años Irapuato creció desproporcionadamente a lo que era una población mínima de 10 mil habitantes que había al momento de ser nombrada ciudad”.
Con el paso del tiempo, el centro de lo que hoy conocemos como ciudad comenzó a mostrar una configuración de carácter religioso, con templos edificados con una cercanía inusual entre sí.
“Son templos que están demasiado juntos, uno del otro”, observó el historiador, explicando que mientras el más pequeño era para el culto de los habitantes, los más grandes funcionaban como hospitales y albergues para peregrinos en sus rutas de evangelización hacia el norte.


























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