Juan García Ávila ilumina Irapuato con castillos en fiestas patronales
Lleva 35 años dedicado al arte pirotécnico en Irapuato, preservando una tradición familiar de más de 50 años, a pesar de las tragedias, incluida la pérdida de su hermano José Luis
Paul Witrago / El Sol de Irapuato
El negocio familiar, conocida como Pirosanjudas, se ha convertido en un referente del arte pirotécnico en Guanajuato, manteniéndose fiel a las técnicas tradicionales que distinguen su trabajo del resto.
“Gracias a él hay muchísimos coheteros aquí en el estado de Guanajuato”, reconoce Juan con orgullo, señalando el impacto que su abuelo tuvo en la difusión de este arte.
El legado continuó con su padre y sus tíos, quienes transmitieron el conocimiento a la siguiente generación hoy, los sobrinos de Juan representan la quinta generación de artesanos, asegurando que la llama familiar no se extinga.
Esta técnica, que él denomina “el arte de la pirotecnia”, requiere no sólo habilidad técnica sino también un profundo conocimiento que se transmite únicamente a través de la práctica y la enseñanza directa.
Agregó que, una vez iniciado el encendido, el castillo tarda entre 15 y 20 minutos en quemarse por completo, ofreciendo un espectáculo lleno de color, sonido y emoción que forma parte esencial de las celebraciones tradicionales.
Tambien dijo con orgullo que las figuras religiosas han sido su especialidad, desde la Virgen de Guadalupe hasta imágenes de San Judas Tadeo y Cristo, creaciones que combinan fe, arte y fuego.
El camino de esta familia no ha estado exento de dolor, Juan reconoce con voz serena que han enfrentado varios accidentes y pérdidas humanas a lo largo de los años.
Cada presentación es una oportunidad para dejar “una marca”, para mostrar que el arte tradicional del carrizo puede competir con las técnicas modernas y conquistar públicos en todo el país.

























