La falta de información fue lo que realmente costó tanta pérdida en la inundación de 1973 en Irapuato: Jesús Arévalo
El historiador Jesús Arévalo Rosales Arévalo aseguró que recordar estos hechos debe servir para fortalecer la cultura de prevención
Fátima Arton / El Sol de Irapuato
El historiador recordó que en la memoria del municipio existen registros de más de 30 inundaciones desde el siglo XVI, lo que ha sido una constante en su desarrollo urbano.
"En el caso de 1973, la magnitud de la tragedia no se puede adjudicar a una sola persona o institución, sino a la falta de información y de medidas preventivas”, señaló.
Explicó que semanas antes, ciudades como Salamanca y Celaya habían sufrido afectaciones por el desbordamiento del río Lerma, pero en Irapuato se aseguraba que el agua no rebasaría los 40 centímetros, lo cual resultó equivocado.
Durante la exposición mostró imágenes que evidenciaron la devastación del 18 de agosto de 1973.
“Los helicópteros venían a tomar fotos y a reportar para los noticieros, pero para ayudarnos no”, relató.
"Al tercer día los rescates cesaron y los escombros, junto con restos humanos y animales, fueron trasladados a un relleno sanitario rumbo a Guadalajara”.
Jesús Arévalo Rosales mostró además fotografías donde se veía a personas tratando de ser rescatadas desde los techos, tanques de combustible arrastrados por la corriente y animales atrapados.
“Esa es otra tragedia: la gran cantidad de mascotas y animales de trabajo que también murieron”, dijo.
Entre los relatos recogidos, mencionó que el 18 de agosto desde las 11 de la mañana se cortó la luz y eso debió ser una señal de alarma.
“Ya no buscar cuerpos, sino levantar con maquinaria escombros y restos para llevarlos a una fosa común”, explicó.
El proceso de recuperación no fue inmediato.
“La realidad es que fueron 14 meses para volver a la normalidad”, mencionó, al mostrar el caso de familias que perdieron sus casas y tuvieron que reconstruir desde cero.
Jesús Arévalo recordó que en 1905 ya había ocurrido una inundación con más víctimas, y aún así no se tuvo la recopilación de la experiencia para aprender.
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Concluyó que recordar estos hechos debe servir para fortalecer la cultura de prevención.
"En Irapuato se ha inundado más de 30 veces; la pregunta no es si volverá a pasar, sino cuándo. Y hay que preparar a las nuevas generaciones para que lo enfrenten mejor”.

























