Leyenda de la Trinca del Irapuato: consterna fallecimiento de Plutarco “Caco” Hernández
”Caco” Hernández, estuvo al frente de la alineación bautizada como “Trinca Fresera” por el narrador deportivo Agustín González “Escopeta”, en la década de los 50
”Caco” Hernández, estuvo al frente de la alineación bautizada como “Trinca Fresera” por el narrador deportivo Agustín González “Escopeta”, en la década de los 50

Fernanda Garduño
Plutarco “Caco” Hernández, jugador del Irapuato en la década de 1950, dejó este plano terrenal a la edad de 94 años, familiares y amigos homenajearon a quien hizo posible el nacimiento de la “Trinca Fresera”, a los ojos del narrador deportivo Agustín González “Escopeta”, quien le dio este nombre que prevalece más de 70 años después.
Manuel Plutarco “Caco” Hernández no vio el mundo por primera vez en Irapuato, sin embargo su talento si vio los campos por primera vez en tierras freseras, así lo relató su hijo Manuel Hernández mientras sostenía las páginas de un periódico antiguo de El Sol de Irapuato, donde plasmaron una de las últimas reuniones que tuvieron cuando la generación aún estaba completa, en el año 1999.
Relató que cuando era joven, aproximadamente en sus veintes, jugaba para los rivales en donde era la Cigarrera La Moderna, ahí captó el interés de reclutadores del Irapuato que pronto lo captaron para jugar en la posición de centro delantero.

Los años 50 fueron una época que algunos aficionados consideran gloriosa para el Irapuato, pues el equipo empezaba a sobresalir de entre otras selecciones.
Plutarco Hernández fue apasionado del futbol, pero nunca perdió la humildad, destacó su hijo, no le gustaban los reconocimientos ni llenarse de aplausos, inclusive siempre se consideró un jugador promedio, ante cualquiera que reconocía sus mejores momentos en el campo.
El equipo de fútbol de la ciudad de Irapuato no siempre fue conocido como la “Trinca Fresera”, ese título se lo ganó la alineación en la que jugó Plutarco Hernández en 1951 cuando con una destacable forma de control a la delantera, el narrador deportivo Agustín González “Escopeta” los bautizó de esa forma, y aunque pasaron las generaciones, el nombre se quedó.

Este episodio histórico ocurrió el 15 de julio de 1951, el escenario fue el entonces Estadio de la Ciudad de los Deportes en Ciudad de México, contra los “Ates” del Morelia, a los que se sobrepusieron con un marcador 2 - 1, uno de los goles de aquella jornada que les entregó el título de la división de ascenso fue del “Caco” Hernández.
La historia fue contada varias veces por su padre, pues muchas personas llegaron a preguntarle de aquel día.
Plutarco “Caco” Hernández, Nacho Álvarez, Nacho Banda, Cirilo García, “Atemajac” Mendoza, Francisco Montesinos, “Chango” Parra, Ramón “Borrao” Laguna, Alejandro Alcocer, Miguel Velázquez y Pablo “Chancharras” Pérez, fueron quienes jugaron aquel partido que sin que nadie lo imaginara, se convertiría en parte crucial de la historia del Club Irapuato.

Plutarco Hernández partió de este mundo, pero su legado se quedó en su tierra futbolera, su conocimiento fue transmitido a generaciones de jugadores del Club Irapuato y de otros equipos, además de los momentos de tristezas y glorias que quedaron plasmados en las fotografías que sus hijos conservan, mismas que fueron colocadas en la sala de velación, donde sus seres queridos pidieron por su eterno descanso.
“El ejercicio le ayudó, vivió una temporada donde el juego era aguerrido, también las lesiones, sufrió varias, lo operaron y siguió jugando hasta que no pudo”, señaló Manuel Hernández.
Y es que Plutarco vivió con intensidad su temporada en el fútbol, a causa de algunas lesiones tuvo cirugías abiertas, en una época donde los avances médicos no se acercaban a los de la actualidad, las cicatrices de más de 20 centímetros contaban la historia de las lesiones que “El Caco” sufrió en el terreno de juego, pero su pasión, siempre sobresalió al dolor y fue aliciente para sus recuperaciones.

“Él quería seguir jugando, pero las rodillas se lo impedían, entonces se fue a operar a México con el doctor Matute, doctor del equipo Atlante, lo checó, le dijo que no le cobraba por ser jugador, la operación fue filmada, esa fue la primera operación que tuvo”.
Fue figura de la “época gloriosa” del Irapuato, cuando la recién nacida “Trinca Fresera” se abrió paso entre otros equipos, el talento de esa cuadrilla le hizo cargar varias copas y acariciar otras más que se fueron, pero no sin antes dar un buen desempeño.
Inclusive cuando Plutarco Hernández dejó de jugar, se dedicó a entrenar a otros jugadores, y se cree que sus enseñanzas están en al menos tres generaciones de futbolistas locales.

“Cambió mucho el fútbol, cuando él jugaba no había cambios, eran los once titulares, si alguien se lesionaba eran 10 contra 11”.
Plutarco recordó toda su vida con mucha claridad los juegos en los que llevó el uniforme azulgrana, sus hijos lo escucharon, siempre contó todo con emoción y nunca olvidó un solo rostro.
“Me comentó que cuando jugaba Irapuato - León era una rivalidad tremenda, se daban buenos agarres”.
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Plutarco Hernández fue una leyenda del futbol local, el último sobreviviente de la generación que vio nacer a la “Trinca Fresera”, él nunca se olvidó de los suyos y ahora todos lo recordarán a él por la pasión que tuvo, al fútbol y al Irapuato. Descanse en paz Plutarco “Caco” Hernández”.