Música y cultura son caminos que llevan a la paz: Guillermo Silva, ganador del Vasco de Quiroga 2026
Compartió el éxito de obtener la presea con su comunidad, con la niñez y la juventud que confía en sus enseñanzas, y el apoyo de la gente que cree en el arte y la cultura
Fátima Arton / El Sol de Irapuato
Hace más de una década inició este trabajo con una prioridad clara: la niñez irapuatense.
“Hace 14 años inicié un proyecto cultural aquí en Irapuato en el que la prioridad siempre fueron los niños. Actualmente ya aceptamos gente de todas edades, porque no queremos que nadie quede fuera de la música”, compartió.
Desde 2012 a la fecha, alrededor de 800 niñas, niños y jóvenes han pasado por la orquesta y los coros que encabeza; para él, la música no solo es formación artística, sino una herramienta directa de prevención.
“Sí se puede vivir de la música, simplemente hay que trabajar y buscarle; las oportunidades no llegan a tocar a la puerta”, afirmó al hablar de los tabúes que rodean la profesión.
Descubre la música desde la niñez
En entrevista, relató que descubrió su vocación a los 11 años, cuando un cassette de valses despertó su interés por la música clásica, pese a que en su familia no había antecedentes musicales.
“De ahí empezó a crecer un arbolito, ese gusanito de la música clásica”, recordó.
Compartió que a los 17 años decidió estudiar en el Conservatorio de Las Rosas, en Morelia, decisión que enfrentó resistencia inicial en su hogar, principalmente de su papá.
“De primer momento mi papá me negó la idea porque tenía el concepto de que la música no es una carrera, que es un hobby y que me iba a morir de hambre”, relató.
Gracias al impulso y apoyo de su madre, cursó estudios de 1995 a 2004, un periodo de nueve años de formación profesional.
“Es una carrera como cualquiera, incluso más larga que algunas ingenierías. Por eso existe la idea de que es un hobby, pero no lo es”, resaltó.
Toda una gran responsabilidad el transmitir la música
Sobre la labor que implica dirigir una orquesta, explicó que va mucho más allá de pararse frente a los músicos.
“Mucha gente piensa que nada más es pararse a mover el palito, pero no. Es mucha coordinación; la orquesta es como si fuera el instrumento del director, como si fuera un piano”, detalló.
En estos años ha organizado conciertos con hasta 200 personas en escena, con la intención de motivar a más niñas, niños y jóvenes a integrarse.
“Me han llegado diciendo: ‘Yo los vi en el teatro y quisiera estar ahí’”, comentó.
Adelantó que para el próximo tres de mayo prepara la presentación de una ópera en el Teatro de la Ciudad, la primera en Irapuato, con boletos desde 200 pesos.
Un gran honor recibir el Vasco de Quiroga
Sobre el Galardón Vasco de Quiroga que recibió recientemente, aseguró que no lo asume como un logro personal, sino colectivo.
“Es un estímulo para toda la comunidad que forma parte del conservatorio. No es solo para mí”, expresó.
“Este galardón no lo recibo solo, lo comparto con mi comunidad”
“Este galardón no lo recibo solo, lo comparto con cada uno de los integrantes de la orquesta, del mariachi, de la rondalla, de los coros, del conservatorio en nuestra ciudad”, señaló.
Aseguró que lo conparte con las niñas y niños que encuentran en la música su primera disciplina, con adolescentes que hallan identidad y propósito, y con adultos que demuestran que el aprendizaje no tiene edad.
“Somos músicos de una institución, pero sobre todo somos una familia unida por el lenguaje universal de la música”.
Afirmó que dirigir el conservatorio y llevar la música a comunidades del municipio ha sido uno de los mayores privilegios de su vida.
“He sido testigo de cómo la música transforma, construye confianza, fomenta valores y crea comunidad. Cada ensayo es una lección de respeto, de trabajo en equipo y de perseverancia”.
A los padres de familia, pidió no sustituir el acompañamiento por dispositivos electrónicos.
“Un celular o una tablet pueden entretener, pero nunca sustituirán la presencia y el acompañamiento”.
“Los problemas de inseguridad empezarán a disminuir el día que juntos decidamos invertir verdaderamente en cultura, en educación y en el deporte para nuestros niños y jóvenes”.
Reconoció que el camino no ha sido sencillo y que han enfrentado carencias y obstáculos, pero insistió en que el arte cambia destinos.
Por su parte, la presidenta municipal de Irapuato, Lorena Alfaro García, señaló que la entrega del Vasco de Quiroga no es solo la entrega de una presea, sino el reconocimiento a historias que han construido ciudad.
“Esta noche no solo estamos entregando una presea, honramos una historia. Nuestra ciudad no se define únicamente por sus edificios, sino por las personas que han decidido levantarla día con día”, expresó.
Recordó que el galardón lleva el nombre del Tata Vasco, símbolo de humanismo y compromiso social, y resaltó que ese legado permanece en quienes forman y transforman su entorno.
“Ese desarrollo verdadero comienza cuando se coloca en el centro la dignidad de las personas”.
“Cada uno conforma la grandeza de Irapuato y confirma que esta grandeza no es casualidad. Es consecuencia del esfuerzo constante y el amor por esta tierra”.
Afirmó coincidir con él en el poder transformador de la cultura para conseguir caminos de paz.
“Cuando se forma a una generación con sensibilidad y disciplina se está sembrando futuro”.





























