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Locallunes, 19 de enero de 2026

Programa Enchúlame la Silla en Irapuato: Cuando la silla de ruedas falla, la vida se detiene

Personas con discapacidad y sus familias encontraron en este programa de mantenimiento una alternativa ante el alto costo de reemplazar una silla de ruedas

Fátima Arton / El Sol de Irapuato

La meta planteada fue apoyar hasta 300 personas, aunque en esta primera etapa se trabajó con una capacidad limitada debido al tiempo y al proceso técnico que requiere cada unidad.

El presidente del Club Rotario Irapuato Villas, Mauricio Bravo, explicó que el programa llegó al municipio por primera vez para ayudar a todas las personas a mejorar su movilidad o la de algún ser querido.

Detalló que en esta primera edición se tuvo capacidad para atender alrededor de 90 sillas al día y que la respuesta de la ciudadanía fue inmediata.

Detallaron que el equipo está conformado por personas que se han profesionalizado en el mantenimiento, reparación y ajuste de sillas de ruedas, aun sin contar con una formación universitaria formal.

“Hemos ido aprendiendo pintura, mecánica, equilibrio, balance y simetría. Lo importante es compartir ese conocimiento y demostrar que la experiencia también forma especialistas”, señalaron.

Además destacaron que gran parte del equipo también utiliza silla de ruedas, lo que refuerza el mensaje de autonomía e inclusión.

“Queremos que la gente vea que una persona en silla de ruedas puede trabajar, desplazarse y participar activamente”, coincidieron.

Una de las personas que participó directamente en la reparación fue María Isabel Nova Gómez, quien desde hace 12 años se dedica a este oficio y que, además, es usuaria de silla de ruedas.

Explicó que muchas sillas llegaban completamente desarmadas y que el trabajo implicaba ajustes de frenos, alineación, pintura y revisión de piezas.

“Dependiendo de lo que tenga la silla, me puedo tardar una hora o hasta tres. Hay unas que llegan muy complicadas”, comentó.

Más allá del trabajo técnico, María Isabel Nova destacó que esté programa le impactado en su vida de manera muy positiva.

“Yo también pasé por no tener dónde arreglar mi silla. Por eso se siente bonito ayudar; ver la cara de felicidad cuando se la llevan funcionando otra vez es la mejor paga”, dijo.

El impacto del programa también se reflejó en historias como la de Karina Lugo, madre de un niño de tres años con parálisis cerebral infantil, quien acudió para dar mantenimiento a la silla de su hijo.

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