René “La Rana” Silva Escalera: el irapuatense que ayudó a las víctimas del terremoto del 19 de septiembre
Como integrante del grupo de rescate conocido como “Los Topos”, participó en varios rescates desde locales, nacionales e internacionales, pero uno que más le marcó fue el temblor del 19 de septiembre de 2017
Fátima Arton / El Sol de Irapuato
Su trayectoria internacional comenzó en 2010, cuando decidió trabajar por su cuenta en plomería y electricidad, pero fue invitado a un curso con los Topos de México, un grupo de rescate altamente especializado.
A partir de ahí, su carrera lo llevó a misiones internacionales, como lo fue en Venezuela, donde trabajó junto a instructores franceses y equipos locales para enseñar técnicas de rescate urbano.
En Perú, enfrentó condiciones extremas tras inundaciones en Piura, caminó por ríos desbordados, rescató familias atrapadas entre corrientes y rocas, y ayudó a evacuar comunidades enteras.
“Llegamos al río, que estaba todo desbordado, ya cuando llegamos ahí donde había corriente y todo, nos trepamos y ¡run! Vámonos, cruzamos y otra vez llegamos a la comunidad donde íbamos, entre perros muertos y rocas”.
Durante estas misiones, no solo puso en riesgo su vida, sino que también brindó asistencia médica de emergencia.
“Aquí a un señor le hicimos asepsia, es decir, limpiamos la zona para evitar contaminantes que pusieran en riesgo su vida y lo suturamos, en ese momento estaba de anestesiólogo. Fue un trabajo intenso, pero alguien tenía que hacerlo”.
René Silva recordó con especial dolor la pérdida de compañeros jóvenes durante su labor, como lo fue un joven que hizo labores de buzo en un canal para salvar la vida de un niño.
“Todo buzo sabe que si vas a entrar a un túnel, debes entrar por abajo para que la misma agua te rebote. Y a este lo metieron por el lado equivocado, se les agarró el mecate. Fue un momento muy duro”.
A pesar del riesgo, la motivación de René Silva siempre ha sido la misma, salvar vidas sin esperar remuneración económica. Relata cómo la mayoría de los rescatistas viajan autofinanciándose, de raite o esperando espacios en aviones para llegar a zonas de desastre.
“Mucha gente cree que los rescatistas viajan con glamour, pero la mayoría va de raite, esperando un lugar en el avión o financiándose sus propios gastos, hay que esperar que el avión traiga un espacio para podernos ir”.
Su labor también incluye capacitación, ya que ha formado a jóvenes que hoy son bomberos voluntarios o estudian medicina, transmitiendo conocimientos que pueden salvar vidas:
“Yo me acerqué al grupo pensando que era lo mejor de lo mejor… pero aprendí que no hay que tener ego, porque el ego es un arma de filo. He visto a muchos chicos crecer y ahora son voluntarios capacitados”.
¿Cómo fue su participación en los rescates del temblor de 2017 en Ciudad de México?
“Iba con mi casco blanco y una cuerda atravesada, recuerdo como al llegar todas las personas nos abrieron paso para trabajar”.
Allí ayudó a rescatar personas atrapadas entre escombros y coordinó la evacuación de familias; aseguró que ese día las emociones fueron intensas y contradictorias.
“Ya fui y me senté enfrente en la banqueta en el suelo, alguien llegó una torta y un refresco, en ese momento me puse a llorar y me dije, ‘Chale ¿Cuánto vale tu vida? Qué fácil es que a uno que se lo lleve la fregada’”.
René Silva también recordó misiones anteriores en México que marcaron su carrera, como la colocación de tirolesas para cruzar ríos en Tabasco, o rescates en pozos profundos.
“Yo me quito la comida de la boca, siempre lo he hecho, para ayudar a los demás, amo mi trabajo y me da gusto que a pesar de las dificultades pude ayudar a muchas familias”.
































