Más que “perros policía”: binomios caninos generan vínculos entre efectividad y convivencia
Irapuato es más seguro paso a paso con la labor de los perros que conforman la unidad K9, pero detrás de esa labor existe un lado humano y un vínculo inquebrantable entre elemento y perro; Gerardo y Nixon son prueba de ello
José Alfredo Moreno
Para él este reconocimiento no sólo representa una meta profesional alcanzada, sino también el resultado de horas de dedicación y de un vínculo que ha construido con su compañero de trabajo: un pastor belga malinois llamado Nixon.
“Me siento satisfecho porque fueron horas de capacitación un poco extensas, pero a la vez me siento orgulloso de haber logrado este siguiente nivel que me representa tanto como persona como integrante de la unidad canina”.
El proceso de formación no es sencillo. Los manejadores deben completar al menos 90 horas de capacitación inicial, distribuidas en diferentes etapas, donde lo más importante no es solo aprender técnicas de trabajo, sino construir confianza con el ejemplar canino.
“Las primeras horas son para encontrar el apego con el binomio canino y que el binomio también encuentre el apego con su manejador”.
Ese proceso, cuenta Gerardo, cambia por completo la forma en la que se percibe el trabajo con estos animales.
“De forma personal lo viví al máximo. Es una experiencia que, la verdad, no tengo palabras para describirla. Trabajando con un elemento canino, encuentras sentimientos que quizá no sabías que tenías hacia los animales”.
Hoy su compañero es Nixon, un pastor belga malinois de aproximadamente cuatro años de edad con quien ha construido una relación que va más allá de lo laboral.
“Desde que llegó a mí ha sido mi compañero. En estos cuatro años prácticamente se ha vuelto inseparable”, dice con orgullo.
Nixon no es una mascota común. Está entrenado para detectar narcóticos y realizar labores de guardia y protección, participando en operativos de prevención y seguridad dentro del municipio.
Pero detrás de ese trabajo especializado, también existe un vínculo cotidiano que se construye todos los días. “Cuando sale a trabajar conmigo, prácticamente todo el día está a mi lado”. Y cuando termina la jornada, la rutina cambia.
“Cuando llega su hora de descanso, lo llevo a su espacio, le doy de comer, agua y trato de relajarlo. Si se puede, juego un ratito con él, porque al final también es un ser vivo que necesita ánimo”.
Gerardo reconoce que muchas personas desconocen cómo se entrenan estos perros y creen que su preparación implica maltrato, algo que asegura está muy lejos de la realidad.
“Lo que diferencia a los elementos de trabajo de una mascota es la forma de control. Aquí hablamos de disciplina y entrenamiento profesional. Son compañeros dentro de la corporación”.
Para quienes forman parte de estas unidades, el perro deja de ser solo un animal para convertirse en un aliado que acompaña en jornadas largas y en situaciones de riesgo. “Un elemento canino puede ser tu compañero de toda la vida”, afirma.
Al recibir su certificación, Gerardo no pensó primero en el uniforme ni en el reconocimiento público. Pensó en su familia. “Este reconocimiento va dirigido principalmente a mi esposa, a mis hijos, a mis padres y a toda mi familia”.
Y es que, como él mismo explicó, cuando un policía sale de casa cada día a cumplir con su trabajo, quienes más lo resienten son quienes lo esperan de regreso.
“Ellos son los que más preocupación tienen por uno, pero también son los primeros que te esperan cuando regresas”.
Hoy, además de su familia, Gerardo sabe que también hay alguien más que lo acompaña en cada jornada: Nixon, el compañero que camina a su lado en cada operativo y que, sin decir una sola palabra, se ha convertido en parte fundamental de su vida.

























