Una vela por cada desaparecido; buscadoras toman en Irapuato la Plaza de los Fundadores
Durante casi 10 horas, buscadoras y personas voluntarias escribieron los nombres de más de cinco mil personas desaparecidas en el suelo de la plaza pública
Fernanda Garduño
A las 9:00 de la mañana empezaron las buscadoras a escribir los nombres de las y los desaparecidos en el estado, señalaron que fue difícil conseguir el registro con los nombres de estas personas.
Durante más de diez horas, las integrantes del colectivo, de la organización Amnistía Internacional y voluntarios ayudaron para terminar con la lista, a un costado de cada nombre colocaron una veladora.
“Cada ausencia es una vida, una familia y una comunidad rota por el dolor y la incertidumbre y la llamada guerra contra las drogas se ha convertido en una guerra contra el pueblo”.
Mencionó que esta guerra siempre lleva entre las víctimas a las personas en situaciones de vulnerabilidad, a los más pobres y de forma racializada.
“El Estado ha fallado en lo más básico que es garantizar seguridad, verdad y justicia y en Guanajuato, año tras año aumentan las desapariciones, los asesinatos y los feminicidios, con un repunte devastador en los últimos años”.
Las desapariciones no solo son a manos de civiles, recordaron que hay casos conocidos en el estado en los que elementos de corporaciones como la Guardia Nacional y la Marina se llevaron a guanajuatenses que tras meses o años no han vuelto a su hogar.
“La búsqueda recae en gran medida sobre las mujeres, que no solo cargamos con el dolor de la ausencia, sino también con amenazas, estigmatización, criminalización, empobrecimiento y graves afectaciones a nuestra salud física y emocional”.
“Hoy exigimos su localización con vida, los riesgos que enfrentamos son desproporcionados al ingresar a zonas controladas por el crimen, al desafiar al poder político y económico, y resistir sin garantías de seguridad”.
“Hoy, nos sumamos en una velada por La Paz encendiendo luces que representan esperanza, memoria y resistencia, cada vela encendida es un nombre que se niega al olvido y cada palabra escrita es una promesa de seguir buscándoles”.
La solidaridad se unió una vez más en un evento donde las mujeres buscadoras pidieron justicia, seguridad, tranquilidad y respeto.
Durante la conmemoración un párroco se acercó a bendecir la Plaza de los Fundadores y a las familias integrantes del colectivo.
Hacen talleres de bordado y proyección de cortometrajes
Las integrantes del colectivo Hasta Encontrarte recalcaron que parte de convertir su dolor en rabia también es expresarlo a través de la belleza en las artes, porque el arte es dolor, es historia y es memoria.
La jornada de la conmemoración a las víctimas de desaparición forzada terminó con la proyección de cinco cortometrajes de distintas organizaciones como Cine La Mina.
“Las historias que escuchamos hoy nos unen, todas las madres, hijas, hermanas que buscamos latimos en un solo corazón”, dijo Bibiana Mendoza.
Buscaré a mi hijo hasta que de mi último suspiro Ma Guadalupe Galván Martínez es una de las buscadoras del colectivo Hasta Encontrarte, ella busca a su hijo Edgar Joel Rodríguez Galván, desaparecido en 2020.
Señaló que desde que se lo llevaron el dolor no la ha dejado, sin embargo ha seguido adelante por los demás, pues es madre de seis hijos.
Ella además de participar en el colectivo, también acude a búsquedas con la brigada independiente, por lo que ha desenterrado a varias personas sin vida.
“Cuando hablé con familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa me dijeron que, mientras no encuentre un cadáver, me siga refiriendo a mi hijo como si estuviera vivo y lo hago, a mí me gustaría creer que sí está vivo y que lo voy a encontrar”.
Durante cinco años, la madre buscadora no ha recibido datos sobre el paradero de su hijo, de lo que le pasó, a dónde se lo llevaron ni nada, aun así recalcó que no se rendirá hasta regresarlo a casa.
“Quiero que esté vivo, pero así encuentre solo polvo, voy a seguir buscándolo hasta que deje de respirar”.
Así como ella hay más de 90 familias en este colectivo, la mayoría de Irapuato, pero también de otros municipios que esperan que algún día les regresen a sus seres queridos.
Hoy ella lleva en el cuello un collar que fabricó con la única foto que tiene junto a su hijo, la cual carga a todos lados como recordatorio de que el amor la puede llevar muy lejos para cumplir su promesa.


































