Todos sabemos que la sangre pesa y la familia es lo primero, más, en los tiempos que vivimos. El orgullo, las heridas viejas o las comparaciones, nos roban la oportunidad de tener la familia ideal, aunque convencida estoy que ni existe, ni ha existido jamás la familia ideal; disculpas aceptadas, accesos denegados, perdones concedidos, confianza bloqueada, heridas curadas con lecciones aprendidas y en muchas ocasiones repetidas, ciclos cerrados con puertas clausuradas conforman la familia.
La mujer generalmente es quien sostiene la familia, aunque en la actualidad hay hombres que son la columna central de ella, convirtiéndose en personas que en el sistema familiar cuidan, resuelven, callan, se hacen fuertes, se convierten en hombres y mujeres atlas, sin saber que no vinieron a sostenerlo todo, que no tenemos que sostener con nuestro cuerpo el precio de la historia familiar sino con la consciencia, aceptando que estás cansado de cargar todo, por eso busca ser tu y sólo agradece dejando las cargas que no te corresponden, porque aunque ames a tu familia, vienes a vivir, elige sanar para que el amor pueda fluir, elige sanar para que el amor deje de doler, conquista tu mundo interior recordando que existe un espacio sagrado donde el alma se aquieta a pesar de esa nostalgia y melancolía que aparece sin motivo con un anhelo por retomar la infancia de tus hijos, sabiendo que sólo los recuerdos quedan y cada uno guarda de ellos diferentes vivencias que ahora suenan a un eco que viaja hasta llegar a ti y sientes que no sabes a dónde perteneces, recordando que antes de ti hubo alguíen que dejó todo por ti, desde antes de ti, y tal vez es tu turno de dejar ir.
Aprende a vivir sin quejarte, no te compares con los demás que son tu familia, pues algunos miembros son más exitosos y otros tal vez son más felices, y todos se equivocan, tú, yo, todos, por eso, no juzgues, evita los excesos y recuerda que la soledad es profundamente tóxica, la soledad daña, busca personas vitamina y aíslate de quienes no te suman sin importar si son parte de ti, de tu sangre, de tu historia, porque si alguien te trata como si no valieras nada, hazles caso y conviértete en nada en su vida, pues en el mundo, como tú no hay nadie, y, sin embargo lo olvidaste por crear y formar una familia y nunca pusiste tus asuntos lo primero y el tiempo implacable te agacha la mirada y sin darte cuenta, con el paso de los años, tú llegas a permitir ser el nunca, el jamás de los jamases, hay días en que te sientes rota como madre o padre y escondes tus tristezas y la gente no ve lo que hay dentro de ti y aunque compartimos batallas con los hijos, hermanos y el resto de la familia, ni ellos ni nosotros podemos saber las batallas en silencio que todos libramos y quienes en Dios creemos rezamos para encontrar fuerzas y comprender lo que no entendemos buscando luz en la obscuridad pues sabemos que la familia es primero, así que si sabes rezar y entender tu por qué en la familia escríbeme en angeldesofia@yahoo.com.mx