Los retos de León XIV
“La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo” León Tolstoi.
Compaginar lo material con lo espiritual es uno de los desafíos de León XIV.
flokay33@gmail.com
“La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo” León Tolstoi.
Compaginar lo material con lo espiritual es uno de los desafíos de León XIV.
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Pasada la euforia por el nombramiento y ascensión al trono de San Pedro del cardenal Robert F. Prevost; pasado el júbilo de los católicos norteamericanos de Chicago, de los Latinoamericanos por la raíz que dejó en Perú y las andanzas por México y en particular por el sur de nuestro Estado de Guanajuato. Pasadas las festividades por el magno suceso, llega el momento nada grato de encarar la realidad por la que atraviesa la Iglesia Católica. Desafíos para resolver que no logró solventar S.S. Francisco. Entre otros problemas, el déficit desorbitado del Banco del Vaticano por malas prácticas financieras, manejos oscuros que desde hace diez años ha tenido que afrontar la Santa Sede. La demanda de inclusión que pide la comunidad LGBTT. El discutido celibato sacerdotal; la segregación de la mujer en los atávicos ceremoniales religiosos; los escándalos sexuales de algunos clérigos; la interpretación del primer milagro de Jesús sucedido en las bodas de Caná en que se instituyó el Sacramento del matrimonio “hasta que la muerte los separe” y más retos que sin duda serán dolores de cabeza para León XIV.
El trasfondo está en descifrar los límites entre la espiritualidad y el materialismo, interpretar la sentencia evangélica “…dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21) la separación de los bienes materiales de los asuntos espirituales, exégesis inaceptable en términos absolutos en cualquier religión puesto que el hombre, mientras tenga vida, está inseparablemente compuesto de alma y cuerpo. Un caso que se acerca a la dicotomía de lo espiritual con lo material es el budismo tibetano. Los Lamas son maestros espirituales que guían hacia la iluminación y la liberación, misión de practicar la meditación para desarrollar la sabiduría y la compasión. El Dalái Lama, líder espiritual del budismo tibetano se cree que es la manifestación del Bodhisattva, un ser que ha llegado a un estado cercano a la Budeidad, un estado de iluminación y perfección que solo un Buda pudo lograr, todo ello sin rasgo alguno de materialismo mundano. Así llegamos a lo que solo con la virtud de la fe es posible creer y que se encuentra en el texto del Credo de Nicea.
Desde la perspectiva humana, simplificando, la diferencia entre una persona espiritual y una materialista, la primera plantea que Dios fue el creador del universo, mientras el individuo materialista considera que “la materia” es la realidad fundamental de lo que existe en el mundo. Luego entonces, ¿cómo creer lo no demostrable? solo echando mano de la fe para creer lo que no se puede evidenciar. Su pérdida o debilitamiento es uno de los retos de León XIV. Entorno arrastrado por un mundo en que da prioridad a lo material, explicable en la era de la comunicación al alcance de un teléfono móvil y el cada vez más posible obtener educación superior en que se plantea uno la pregunta del porqué de las cosas y de los intentos de la ciencia en encontrar el principio de la vida, mágica revelación que nunca llegará, pues entre más se investiga, entre más explicaciones se dan más hay que investigar y más metas a alcanzar. Sirva de ejemplo el descubrimiento de la doble hélice del ADN por James Watson y Francis Crick en 1953 en la propuesta de Friedrich Miescher que desde 1869 descubrió el ADN, hechos por lo que más de un iluso pensó que estaban en el punto del descubrimiento del origen de la vida.