Esta semana tuve la oportunidad de cumplir un año más, cosa que no todo mundo tiene, por lo que me siento privilegiada de esta oportunidad de vivir nuevamente y renacer cada día, vivir siendo útil para otros, otro año para seguir haciendo lo que me apasiona que es vivir y servir. La vida, como todo, se mueve, la mente nunca se agota y soñar sin arrepentimiento es parte del vivir para seguir aprendiendo.
Me tocó ser mujer en la tómbola de la vida y por eso, soy amor que es miel y fuego, compasiva y gozosa, soy femenina con equilibrio entre compartir mi vida con raíces profundas pero alas abiertas para volar, para ser firme, para romper silencios, luz cuando todo se apaga para coger lo que es y transformarlo en lo que puede ser, soy el latido de una más que forma un mundo donde todo es luminoso y la intuición florece cuando se escucha, como mujer soy suave pero también soy firme, soy miel y fuego, sé, porque lo aprendí en el camino a callar y hablar, a ser manos que sostienen y a romper silencios cuando se debe, a ser resistente cuando todo se quiebra pensando que me derribaba, a aprender para no pedir permiso, para disfrutar de la naturaleza y de mi naturaleza. Aprendí a calmar mi mente, a orar, pues la oración crea una fuerza de agradecimiento, a contactar con la parte luminosa de mi corazón y alma, a leer no sólo los libros que me ayudaron a definir quién soy y qué quiero, aprendí a leer los ojos de quienes me rodean para tender la mano amiga cuando sienten que el abismo les gana, aprendí a no buscar que los otros se comporten en la vida acorde a cómo yo quiero y creo que deben actuar.
Me formé y sigo formando para saber que cada día es una oportunidad para vivir y ser feliz, para disfrutar a plenitud aquello que vivo aunque en ocasiones no me guste lo que vivo, porque ahora sé que lo único que no se vale es no hacer nada, pues aunque sé que cada día que pasa sólo sé que no sé nada del tiempo y los misterios que la vida me pone día con día, comprendo que existe una eternidad que se acerca cada día sabiendo que mi cuerpo no es inmortal y envejece hasta que termine, pero, en ese envejecer, aún hay oportunidad para vivir ya que estamos hechos de pasión y acción, de recuerdos y olvidos, de deseos y encuentros, de susurros y silencios, de días y noches, de historias vividas y otras inventadas, observó que todo es pasajero y transitorio y el camino se hace al andar. Ahora sé que vine al mundo para vivir, para contribuir y hacer algo por él con sutiles detalles que me permitan trascender no con grandes diplomas ni reconocimientos, sino con esos pequeños detalles sembrados en quienes me rodean y están aquí, conmigo y quienes, en un momento lo estuvieron, porque sí, convencida estoy que yo, tú y todos venimos al mundo para dar lo mejor de mí y de tí, para dejar rastros positivos de nuestros pasos antes de partir, porque yo, como mis padres, amigos y algunos hermanos que ya partieron, un día seguiré el camino que a todos nos toca seguir, el día del adiós. Por eso reconozco que mis hijos y nietos escogieron su camino y así seguirán en él, y a mí, me queda la aceptación sabiendo que es su aprendizaje, que están conmigo pero no son míos, porque se pertenecen cada uno a sí mismo, en este caminar supe que la Libertad de ir y venir es un derecho suyo y mío ya que todo es fugaz, fugaz es mi existencia y la de ellos, así que hoy celebro porque están conmigo, celebro la vida y una nueva oportunidad, estoy abierta al cambio, a nuevas oportunidades de vida, a dejar los apegos para vivir el hoy, vivir cada minuto con intensidad y amor, confiando que el Universo llamado Dios por mí, está aquí para hacerme mejor cada día, para llenar mi corazón de alegría y bondad, si tú, como yo sabes que todo es efímero, escríbeme en angeldesofia@yahoo.com.mx. Gracias