Educar desde la cima subraya reto urgente de la niñez en Pachuca
El rezago educativo en México sigue siendo una herida abierta. De acuerdo con el Panorama Educativo de México (INEE, 2024)
El rezago educativo en México sigue siendo una herida abierta. De acuerdo con el Panorama Educativo de México (INEE, 2024)

Erick Pecero / El Sol de Irapuato
En las zonas más elevadas de Pachuca, donde las calles parecen nunca dejar de ascender, la educación también se vive cuesta arriba. Colonias como Cubitos, La Raza o La Loma conforman un territorio donde la niñez enfrenta desafíos que rebasan la geografía: limitaciones tecnológicas, escasez de recursos escolares y entornos familiares que, pese a su esfuerzo, no siempre pueden brindar el acompañamiento que el aprendizaje exige.
El rezago educativo en México sigue siendo una herida abierta. De acuerdo con el Panorama Educativo de México (INEE, 2024), uno de cada tres estudiantes de primaria asiste a escuelas con carencias significativas de infraestructura; y el 34% de los hogares en zonas urbanas marginadas carece de equipo de cómputo, una herramienta indispensable en un sistema donde la digitalización ya no es opcional.
A escala nacional, más de 5.2 millones de personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir, y el 28.9% de la población enfrenta algún grado de rezago educativo.
Hidalgo no es la excepción. La Encuesta Nacional de Hogares 2024 señala que el 26.3% de los adultos no concluyó la secundaria, y en colonias vulnerables de Pachuca este porcentaje supera el 35%. Entre adolescentes de 12 a 17 años, más del 18% ha abandonado la escuela, principalmente por motivos económicos, responsabilidades domésticas o la falta de espacios seguros y estimulantes para continuar sus estudios.
La desigualdad territorial es contundente: mientras en zonas céntricas la deserción escolar ronda entre el 9 y el 11%, en los barrios altos esa cifra se duplica. Allí, hasta el 40% de los hogares carece de un espacio adecuado para estudiar, y casi la mitad de los menores vive en hogares con ingresos insuficientes para cubrir siquiera materiales básicos.
Ante este panorama, Grupo GOCA, en conjunto con La Fuente del Renacer, realizó un diagnóstico comunitario que ratifica una verdad evidente: las niñas y los niños de estas zonas enfrentan barreras que no se resuelven únicamente con apoyo académico. El aprendizaje está entrelazado con el contexto emocional, familiar y social. Sin atender estas dimensiones, la brecha solo se amplía.
Durante más de una década, La Fuente del Renacer se ha convertido en un punto de luz para la infancia hidalguense. Su enfoque trasciende lo académico: fortalecer vínculos, recuperar la confianza, construir autoestima y ofrecer un espacio donde los niños se sientan seguros y capaces.
Sus programas buscan algo más que evitar la deserción: buscan que cada niña y niño se descubra con un propósito, con un valor propio y con la posibilidad de trazar un proyecto de vida.
A esta labor se suma hoy Iniciativa GOCA, que celebra 20 años construyendo oportunidades para jóvenes y comunidades vulnerables. Con su experiencia y estructura, se han puesto en marcha programas de mentoría, acompañamiento emocional, orientación vocacional, competencias STEAM y desarrollo socioemocional.
Estas estrategias responden a una urgencia inmediata, pero también siembran las condiciones para que las nuevas generaciones no solo concluyan la educación básica, sino que continúen hasta el nivel medio superior y superior.
Dos décadas después de su creación, Iniciativa GOCA reafirma una premisa fundamental: el desarrollo de cualquier comunidad empieza en su infancia. En los barrios altos de Pachuca, donde la vida diaria se mide en pendientes y escalones, la educación no debería convertirse en otro obstáculo que superar.
Porque el porvenir de Hidalgo y de cualquier estado se construye desde la base, pero también desde la cima. Y ningún niño debería quedarse sin llegar a donde sus sueños, su talento y su esfuerzo lo quieren llevar.