La historia de la Alameda Hidalgo: símbolo de arte, cultura y transformación en Celaya
Desde su origen como una ciénaga hasta convertirse en uno de los espacios públicos más emblemáticos de Celaya, la Alameda Hidalgo guarda historias de mejoramiento urbano
También es importante mencionar que durante la administración de Salvador Ponce, en la década de los 40, se donó para esta plaza la Ninfa Tetis, de la cual se ofrecen especificaciones a continuación.
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Con casi ocho años de trayectoria, el celayense ha trabajado con celebridades, proyectos internacionales y certámenes de belleza, consolidando su carrera desde el Bajío
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El jueves y viernes Santo forman parte de los días más importantes de la Semana Mayor al conmemorar los últimos momentos de Jesucristo y dando origen a diversas tradiciones
El Museo de Arte de Celaya Octavio Ocampo inauguró una nueva sala permanente dedicada a la Columna de la Independencia, el monumento más antiguo dedicado a la independencia de México, con piezas originales y fotografías del monumento restaurado en 2022
Diez escritores invitados participaron en este primer encuentro con alumnos y docentes; abordaron temas de interés para la sociedad entre ellos la fundación de los cuatro pueblos
Kiosco de la Alameda Hidalgo en la antigüedad. / Foto: Cortesía | Museo de Celaya, Historia Regional
CELAYA, Gto.– Durante el segundo intento por instaurar una república centralista en México, y en medio de un gran descontento, el general Antonio López de Santa Anna nuevamente asumió el poder en el año de 1844. Durante su último período en la administración (1853-1855), López de Santa Anna también instauró en la Ciudad de México la “Sociedad de Mejoras Materiales”, misma que tenía como principal objetivo el remozamiento de calles y el embellecimiento de parques y plazas.
Una de las primeras acciones de la asociación establecida en la ciudad fue el empedrado de algunas calles céntricas que aún carecían de este servicio, así como la implantación de una oficina de Telégrafos y la planeación de un nuevo parque en Celaya, a un costado del Santuario de la Virgen de Guadalupe, en lo que llegó a ser una de las fuentes naturales más abundantes de la zona: la antigua ciénaga conformada por derrames naturales del río La Laja.
Pasillos y Kiosco de la Alameda Hidalgo. / Foto: Alfonso Berber / Ele Sol del Bajío
La primera tarea para llevar a cabo la construcción del jardín mencionado fue la limpieza de los terrenos, debido a que en aquel entonces se trataba de un paraje desolado. Únicamente se encontraba el Santuario guadalupano y un par de baños públicos al poniente, mismos que funcionaban a través de las aguas termales del lugar. Posteriormente, se llevó a cabo el trazo del paseo, las líneas para la plantación de árboles, prados y jardines, así como la planeación de algunas bancas de cal y canto, lo que terminaría por convertirlo en un agradable lugar para el esparcimiento de las familias celayenses, en lo que originalmente fue denominada “Alameda Victoria”.
Es curioso este hecho, debido a que en la Ciudad de México esa denominación se otorgó al parque homónimo por la plantación de numerosos álamos, acontecimiento que no ocurrió en esta ciudad, ya que la siembra se basó en el árbol de laurel.
Con la consolidación del gobierno de Porfirio Díaz, se reiniciaron los trabajos para rehacer las infraestructuras del jardín y mejorar su imagen. El Estado se empeñó en mostrar la grandeza de la nación, así como su refinamiento, con palacios, monumentos, amplias avenidas, kioscos para audiciones musicales, fuentes, bancas de hierro fundido, y todo cuanto exigía la belle époque en sus parques. Por ello, en la Alameda Hidalgo se encuentran tres esculturas vaciadas en hierro que personifican deidades griegas, de origen francés y que datan de la época del porfiriato. Estas fueron obsequiadas por el gobierno en 1910, como parte de la celebración del Centenario de la Independencia.
Imagen Alameda antigua. / Foto: Cortesía | Museo de Celaya, Historia Regional
El alumbrado público fue un factor determinante para la urbanización en los alrededores del parque. Incluso, en el año 1929, el coronel José Chapa, entonces jefe de Hacienda, decidió iniciar el primer fraccionamiento en la localidad, denominado colonia Cuauhtémoc. Cuando inició la venta de terrenos, estuvo a cargo del proyecto el arquitecto Víctor Echeverría y Prado, quien tuvo entre sus primeros clientes al señor Agustín Arroyo Ch.
En el año 1930 se formó una nueva Junta de Mejoras Materiales, presidida por María Villanueva de Usabiaga, cuyo principal objetivo fue recaudar dinero para subsanar los desperfectos de la Alameda. Para ello —a la vieja usanza— organizó corridas de toros y recaudó dinero con la venta de boletos. Las labores de la junta fueron un gran éxito; 15 años después continuaban realizándose eventos públicos para buscar mecenas que contribuyeran al ornato público.
En junio de 1945, se recaudó el peculio suficiente para renovar y pintar las bancas de la Alameda; incluso, se colocó una jaula con simios y se planeó introducir algunas aves y ardillas para que dentro del jardín pudieran reproducirse y hacer de este un lugar de conservación silvestre.
En el año 1934, Manuel Balderas Valenzuela, originario de esta ciudad, obsequió a Celaya una escultura de hierro colado fabricada por el artista francés Louis Sauvageau, misma que fue colocada en 1945 en el centro del jardín de la Alameda, dentro de una pila de agua.
La Ninfa Tetis. / Foto: Cortesía | Museo de Celaya, Historia Regional
En pocos años, el depósito se deterioró y la pieza, de 1.90 metros, fue removida de su lugar original y trasladada a la Calzada Independencia. Posteriormente, durante la administración de Jesús Gómez de la Cortina, en la década de los años 50, se planeó el monumento conmemorativo al cura Miguel Hidalgo y Costilla, con motivo del CL Aniversario del inicio de la insurgencia, el cual sería colocado en el lugar donde reposaba la Ninfa Tetis. Por este motivo, fue depuesta de la famosa calzada y reubicada al inicio de la avenida Guillermo Prieto.
Durante la administración de Octavio Lizardi, y con el afán de brindar un espacio digno en la ciudad para audiciones musicales de la Banda Municipal, se mandó edificar un kiosco en el centro de la Alameda, siendo el encargado de la obra J. Jesús Pérez Baiza.
Al entregar su proyecto, el diseño original consistía en una construcción mozárabe, con algunas celosías y nervaduras en el techo. Actualmente, es una de las zonas de congregación más importantes para la ciudadanía, así como el escenario principal de la Banda Municipal y la sede de APLACE, una institución que apoya a los artistas locales y que además tiene su galería de exposiciones en la parte inferior de esta soberbia edificación.