Equipo Jaime Nunó celebra 52 años con misa en honor a sus fundadores
Exjugadores, familias y el padre Pey se reunieron en el Templo de la Resurrección para recordar a los fundadores del equipo y agradecer por la unidad y legado deportivo
Exjugadores, familias y el padre Pey se reunieron en el Templo de la Resurrección para recordar a los fundadores del equipo y agradecer por la unidad y legado deportivo

Ignacio Hernández
Celaya, Gto. Uno de los tres fundadores del equipo de fútbol soccer Jaime Nunó es Ricardo Santamaría, quien hace 52 años, junto a Joaquín Barrera y Raúl “Marro” Montoya —ambos ya gozando del reino de Dios— fundaron este equipo.
Para conmemorar esta fecha, se ofreció una misa donde recordaron a quienes han sido parte del conjunto.
Ricardo Santamaría llegó al Templo de la Resurrección acompañado por jugadores que, en aquellos años, portaron los colores del equipo.
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A la misa también se sumó Ofelia Magueyal, esposa de Joaquín Barrera, así como sus hijos: Carlos, Claudia, Paco, Sergio, Ofelia y Karina, además de familiares de jugadores que ya han partido de este mundo terrenal pero que formaron parte del equipo Jaime Nunó.
Para recordar a cada uno de los que fueron parte del equipo y pedir a Dios por quienes siguen en vida, estuvo presente el padre Fernando Arrellano, conocido cariñosamente como “Padre Pey”, quien también militó en el equipo durante un año como defensa y, al igual que los demás jugadores, conserva infinidad de anécdotas.

Parte del mensaje del Padre Pey fue “Nos reuníamos al final del partido y, cuando ganábamos, independientemente de quién metiera el gol, entendíamos que éramos un equipo. ‘Oye, que tú eres el campeón goleador… sí, pero yo trabajo para el equipo, y todo el equipo trabaja para mí, que soy el centro delantero y me toca meter los goles. Todos trabajamos para el gol’. Así decíamos. Esa es la importancia de trabajar en equipo, de vernos como una familia. Por eso venimos a dar gracias a Dios; no todos pueden venir, no todos quieren venir”.

Continuó: “Yo les aseguro que todos nos sentimos orgullosos de haber jugado, aunque fuera una vez, o algunos toda la vida. A mí me tocó jugar poquito, casi al final, y fui testigo de que esto era más que un equipo: es una familia”.
Comentó también que jugó una temporada con Jaime Nunó; antes había jugado con Deportes Tacho, enfrentando a este mismo equipo, y posteriormente se integró a Jaime Nunó, enfrentando a su antiguo conjunto.
Para concluir el festejo, todos se reunieron en el salón de fiestas El Farolito, donde compartieron el pan y la sal, y donde, sin duda, más de una historia fue recordada entre los asistentes.