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Localsábado, 22 de noviembre de 2025

Aumenta la canasta básica y presiona el bolsillo de los celayenses: conoce estas recomendaciones

Cada peso extra que cuesta la comida en Celaya es un peso menos para otras necesidades de la familia y del negocio: Mauricio Hernández 

Antonio Ojodeagua Lara

“Cada peso extra que cuesta la comida en Celaya es un peso menos para otras necesidades de la familia y del negocio”, señaló el especialista.

¿Qué es la canasta alimentaria?

Es el costo mínimo para comer básico al mes. Actualmente los precios rondan entre los 2 mil 450 pesos por persona en la ciudad y mil 844 pesos en el medio rural, de acuerdo con las cifras recientes de INEGI. 

Dicho aumento da una combinación de tres factores diferentes: el primero, los alimentos clave más caros son: carne de res, leche, y sobre todo, la comida que consumimos fuera de casa, que ha aumentado por arriba del promedio.

El segundo son los costos de llevar la comida a la mesa, que quiere decir, en: Transporte, peajes, gasolina, energía y seguridad. Todo eso se traslada al precio final.

Y el tercero son los salarios, rentas y servicios en la ciudades: la estructura de costos urbanos que empuja hacia arriba, los precios de los alimentos preparados. 

¿Cómo impacta este aumento en Celaya y la región Laja-Bajío?

Si aterrizamos a Celaya y al corredor del Bajío, el impacto es doble: en la familia y en la empresa.

En las familias, Celaya forma parte de una región donde mucha gente trabaja en manufactura y servicios, con salarios que no siempre alcanzan para cubrir la canasta básica, explicó Hernández. 

Para las empresas, si el costo de alimentarse sube, los trabajadores presionan por mejores salarios o prestaciones, y eso reduce márgenes en comercio, transporte, restaurantes y servicios.

En una ciudad industrial como Celaya, eso puede traducirse en decisiones de recorte de gastos, menos contratación o retraso en inversiones.

¿Cómo se refleja esto en el bolsillo de los celayenses?

Se recortan otros gastos básicos, para mantener la comida, se pueden llegar a posponer o atrasar algunos servicios como el mantenimiento del carro o el pago de alguna deuda, lo que puede llegar a convertirse en un problema de salud y de endeudamiento.

“La inflación de la comida se ve en que cada quincena hay que hacer “magia” para llegar, y esa magia muchas veces implica sacrificar calidad o salud”, puntualizó, Mauricio Hernández. 

¿De qué forma se puede sobrellevar o abordar esto para no verse con grandes afectaciones?

Se puede comenzar por tener un presupuesto de alimentos, separar desde el inicio del mes cuánto se va a destinar a comida y respetar esa cifra; y no improvisar a diario.

Priorizar lo nutritivo sobre lo “llenador”. Dar prioridad a pollo, huevo, frijol, lentejas, fruta y verdura de temporada antes que a refrescos, botanas y ultraprocesados. Con los mismos pesos se puede comer mejor si se planifica.

Comparar precios y cambiar de canal. A veces el mismo producto es más barato en mercados, tianguis o compras al mayoreo que en la tienda de la esquina.

Evitar endeudarse para comer. Pagar la despensa con tarjetas con intereses altos es un foco rojo; resuelve en el momento, pero genera un problema serio para el futuro. 

“Cada peso extra que cuesta la comida en Celaya es un peso menos para otras necesidades de la familia y del negocio”, señaló el especialista.

¿Qué es la canasta alimentaria?

Es el costo mínimo para comer básico al mes. Actualmente los precios rondan entre los 2 mil 450 pesos por persona en la ciudad y mil 844 pesos en el medio rural, de acuerdo con las cifras recientes de INEGI. 

Dicho aumento da una combinación de tres factores diferentes: el primero, los alimentos clave más caros son: carne de res, leche, y sobre todo, la comida que consumimos fuera de casa, que ha aumentado por arriba del promedio.

El segundo son los costos de llevar la comida a la mesa, que quiere decir, en: Transporte, peajes, gasolina, energía y seguridad. Todo eso se traslada al precio final.

Y el tercero son los salarios, rentas y servicios en la ciudades: la estructura de costos urbanos que empuja hacia arriba, los precios de los alimentos preparados. 

¿Cómo impacta este aumento en Celaya y la región Laja-Bajío?

Si aterrizamos a Celaya y al corredor del Bajío, el impacto es doble: en la familia y en la empresa.

En las familias, Celaya forma parte de una región donde mucha gente trabaja en manufactura y servicios, con salarios que no siempre alcanzan para cubrir la canasta básica, explicó Hernández. 

Para las empresas, si el costo de alimentarse sube, los trabajadores presionan por mejores salarios o prestaciones, y eso reduce márgenes en comercio, transporte, restaurantes y servicios.

En una ciudad industrial como Celaya, eso puede traducirse en decisiones de recorte de gastos, menos contratación o retraso en inversiones.

¿De qué forma se puede sobrellevar o abordar esto para no verse con grandes afectaciones?

Se puede comenzar por tener un presupuesto de alimentos, separar desde el inicio del mes cuánto se va a destinar a comida y respetar esa cifra; y no improvisar a diario.

Priorizar lo nutritivo sobre lo “llenador”. Dar prioridad a pollo, huevo, frijol, lentejas, fruta y verdura de temporada antes que a refrescos, botanas y ultraprocesados. Con los mismos pesos se puede comer mejor si se planifica.

Comparar precios y cambiar de canal. A veces el mismo producto es más barato en mercados, tianguis o compras al mayoreo que en la tienda de la esquina.

Evitar endeudarse para comer. Pagar la despensa con tarjetas con intereses altos es un foco rojo; resuelve en el momento, pero genera un problema serio para el futuro. 

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