“Plantea una estrategia de enseñanza distinta, a partir de proyectos, de actividades distintas de aprendizaje que se alejan de visiones mecanicistas, visiones instrumentalistas sobre la educación”, dijo.
Otro elemento son los libros de texto, revisar lo que implica presentar los proyectos en los libros, mantener los contenidos que han dado resultados.
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La doctora Ana Laura Gallardo Gutiérrez, ofreció la conferencia sobre la Nueva Escuela Mexicana a cientos de alumnas y alumnos de la UPN 112 / Foto: Alfonso Berber
CELAYA,Gto.- A dos ciclos escolares, aún no hay resultados palpables del nuevo modelo educativo denominado Nueva Escuela Mexicana, y se necesitará de por lo menos 15 años, toda una generación, para tener evidencia del programa educativo el cual busca transformar la educación de nivel básico en México, recupera una visión crítica de la educación, recupera la importancia de pensar en los docentes desde el punto de vista profesional, autónomo y crítico.
Aseveró la doctora Ana Laura Gallardo Gutiérrez, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien reconoció que deberán de pasar varias generaciones para tener resultados del sistema educativo, porque busca reconocer a los maestros como intelectuales, y no como meros aplicadores de modelos educativos tradicionales.
Señaló que hay esperanza en que el nuevo sistema tenga resultados, porque plantea una relación distinta entre la escuela y la comunidad, repiensa en los contenidos que se enseñan en las escuelas, tiene una visión más amplia de las ciencias, tanto naturales como sociales.
La corrupción de los sindicatos es uno de los factores que afectan al nuevo sistema educativo en México / Foto: Alfonso Berber
Contextualizó que el plan de estudios 2022 arrancó su diseño terminando el programa Aprendo en casa, al terminar la pandemia; y se publicó en agosto de 2022, por lo que se tiene dos ciclos escolares con el nuevo plan de estudios.
“Los resultados son alentadores, en el sentido de que necesitamos entender que un primer tiempo de un modelo educativo, siempre es desestructurar las estructuras consolidadas, lo que va en contra, y es exactamente este momento, que implica justo desestructurar la idea de que el maestro es aplicador, que la formación docente es capacitación, desestructurar la idea de que aprender matemáticas es hacer tres planas de sumas y restas, que aprender a leer y a escribir no significa que yo sepa decodificar y no tenga lo que significa, saber que leer bien no es 20 minutos de lectura rápida y sin comprender lo leído”, explicó.
Reconoció que deberán de pasar 15 años para tener resultados del sistema educativo, porque busca reconocer a los maestros como intelectuales, y no como meros aplicadores de modelos educativos tradicionales / Foto: Alfonso Berber
Señaló que estos dos ciclos escolares es justo enfocar las baterías y desestructurar esas costumbres, y consideró que para tener resultados se ha de tener que esperar mínimo en una generación de educación básica, alrededor de 15 años para observar resultados.
“Los resultados no se ven de un día para otro, ni es deseable, porque no serían reales. En todo proceso de desarrollo curricular, el primer momento es justo de choque contra lo establecido. Estamos en ese momento, y tendrá un tiempo importante para ver resultados, por lo menos una generación de 15 años, desde que un niño entra a preescolar hasta que salga de secundaria”, aclaró.
Aclaró que la educación básica mexicana es educación inicial, de cero y hasta los 3 años de edad, preescolar, de 3 a seis años, primaria de 6 a 12 y secundaria de 12 a 15 años de edad.
“Un elemento que ya es visible es justo la necesidad de que los y las maestras repiensen su práctica; y por otro lado, que estén asumiendo plantear actividades distintas a las que adicionalmente se hacían, ya no hacer planas, sino trabajar en equipo; y el otro tema es el tema de evaluación”, precisó.
Enfatizó que a nivel nacional, la educación básica tiene un promedio de 300 maestros, y 2.5 millones de alumnos, y uno de los primeros retos es el papel de maestros de cara a la estructuras de autoridades educativas.
“El papel de supervisores, jefes de sector, cuando su papel ha sido siempre pensado en vigilar, controlar, cuando hoy se habla de la autonomía docente. Ese es un gran reto. El otro tema tiene que ver con la didáctica, y se corre el riesgo de que se entienda que sólo hay que trabajar con proyectos, y no necesariamente, porque la noción de proyecto tiene que ver que la escuela conoce, aprende, enseña para transformar la realidad”, dijo como reto.
“Otros retos son temas que se atraviesan, como la deteriorada relación entre las escuelas y las familias, y se necesita estudiar el tema y cómo afectan los procesos educativos”, señaló.
Otro reto es la situación laboral, el salario, la nueva ley, la sobrecarga laboral porque el salario sigue siendo poco, ya que la homologación va en 16 mil pesos mensuales, pero hay maestros que ganan hasta 5 mil pesos al mes.
Para concluir, señaló que también está el tema de los sindicatos que también afecta, la corrupción dentro de los sindicatos, el que hay docentes que ganan poco y los líderes sindicales no hacen nada para que el salario sea justo, la venta de plazas y herencias de plazas que se siguen ofreciendo en el país, son factores que afectan la educación y no se ha erradicado.