Felipe Hernández, el último juguetero tradicional mantiene viva la madera en Celaya
Desde su taller, Felipe Hernández fabrica piezas artesanales que combinan historia, identidad mexicana y trabajo familiar, llegando incluso a mercados internacionales
Antonio Ojodeagua Lara
Ahí trabaja Felipe Hernández, considerado actualmente el único fabricante de juguetes tradicionales de madera en Celaya, oficio al que ha dedicado cerca de 50 años de su vida.
El artesano compartió con El Sol del Bajío la evolución de este trabajo, desde el uso hasta la elaboración del juguete tradicional mexicano.
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“Soy el maestro Felipe Hernández y me dedico a la elaboración del juguete tradicional mexicano. Soy el único aquí en Celaya que realiza estos juguetes”, indicó.
Para Felipe Hernández, el juguete tradicional no es solo un objeto decorativo, sino una pieza que conserva los principios y preceptos originales de la artesanía mexicana.
Esta filosofía ha guiado su labor durante cinco décadas, tiempo en el que ha observado cambios tanto en las técnicas como en el mercado.
“Está hecho de madera y se considera tradicional porque conserva todos los principios de la elaboración del juguete tradicional mexicano”, explicó.
En comparación con sus inicios, el artesano asegura que actualmente la calidad de las piezas es mayor. Sus creaciones incluso cruzan fronteras, lo que lo ha llevado a perfeccionar cada detalle.
Aunque reconoce que los niños ya no juegan como antes con estos artículos, afirma que siguen siendo solicitados como piezas decorativas.
Juguetes que cruzan fronteras
Cada pieza implica un proceso artesanal minucioso que incluye diseño, corte, armado, lijado, pulido, aplicación de base, varias capas de pintura y detalles finales.
Un comedorcito de madera puede tardar hasta cuatro días en completarse, mientras que los juguetes pequeños se elaboran en aproximadamente una hora.
Utilizan principalmente madera de pino, aunque también incorporan cedro, caoba y madroño, esta última más resistente y menos propensa a cuarteaduras.
Tras cinco décadas dedicadas a la fabricación tradicional de juguetes, Felipe Hernández considera una gran satisfacción contribuir al desarrollo de niñas y niños, además de saber que sus obras han llegado a distintos países.
“Para mí significa participar en el desarrollo de la niñez y es una gran satisfacción para mi familia que nuestros juguetes hayan atravesado fronteras y llegado a muchas partes fuera de México”, expresó.
Para el artesano, el mayor valor de su trabajo es compartir un pedazo de México con el mundo y mantener viva una tradición que se resiste a desaparecer.




























