De lirio invasor a artesanía sustentable en San Miguel de Allende
Rosa María impulsa talleres comunitarios para transformar el lirio acuático en piezas artesanales y generar conciencia sobre su impacto ambiental
Andrés Téllez
Lo que en un inicio fue visto como una planta desconocida terminó por convertirse en un problema ambiental que afectó la actividad pesquera y el uso recreativo del agua.
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Durante la explicación, Rosa María detalló que el color del lirio puede variar dependiendo de la temporada y las condiciones climáticas.
En algunos periodos presenta tonos morados; en otros, marrones o verdosos. Esta variación influye en el acabado final de las piezas.
Entre los objetos que elabora se encuentran armadillos decorativos, aretes, corazones, árboles de Navidad, tapetes y otras figuras.
Al trasladarse a Salitrillo, ella y su esposo se sostuvieron principalmente de la pesca. Relató que antes de la llegada del lirio, las jornadas incluían actividades familiares a la orilla del agua.
A finales de 2019 comenzó la expansión de la planta en la presa y pescadores, voluntarios y familias organizaron labores para retirarla; sin embargo, su reproducción constante superó los esfuerzos iniciales.
En ese contexto, una persona proveniente de Veracruz visitó la primaria local para impartir un taller sobre el tratamiento del lirio.
A partir de esa capacitación se formó un pequeño grupo en la zona de la presa Allende. Las primeras piezas elaboradas fueron individuales y tapetes. Posteriormente, Rosa María continuó desarrollando nuevas propuestas artesanales.
También ha sido invitada a compartir su experiencia en espacios académicos y anunció que fue convocada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para exponer su proyecto.
Además de la producción artesanal, Rosa María ha comenzado a impartir talleres a niñas, niños y grupos universitarios.
Señaló que uno de sus propósitos es que más personas se involucren en la recolección y aprovechamiento del lirio, contribuyendo a disminuir su presencia en la presa.
Indicó que pescadores y asociaciones han solicitado apoyo institucional para atender la problemática ambiental.
Mientras tanto, el taller busca ofrecer una alternativa productiva y económica, además de generar conciencia sobre el impacto del lirio en los ecosistemas locales.
Asimismo expresó: “Lo que más me importa es que no haya lirio en la presa. Mi trabajo me gusta mucho porque supe aprovechar la dificultad y convertirla en arte, pero me encantaría volver a ver la presa con agua y que se pueda salir a pescar”.































