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Localmartes, 17 de febrero de 2026

La ceniza: el símbolo que marca el inicio de la Cuaresma

La quema y bendición de los ramos del Domingo de Ramos e imágenes religiosas da origen a la ceniza que se impone a los fieles en el Miércoles de Ceniza

Antonio Ojodeagua Lara

Detrás de este acto, existe un proceso poco conocido por los fieles, pero cargado de simbolismo y tradición: la elaboración de la ceniza que se impone en la frente de los creyentes.

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“Con el Domingo de Ramos es cuando recibimos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Hoy en día lo recordamos los domingos de Ramos”, señaló.

Detalló que las palmas bendecidas son llevadas por las familias a sus hogares como signo de protección. Para evitar que sean desechadas, los fieles las regresan al templo, donde se les da un destino sagrado.

“Esas palmitas que se bendicen se llevan a la casa para proteger las entradas, las ponen en la entrada de sus hogares. Ya pasando un año, la palma viene a quedarse muy seca”, explicó.

El proceso inicia con la incineración de las palmas; la quema se realiza en una sola mañana y posteriormente se deja reposar el material, que puede hacerse en un anafre.

En promedio, el templo recibe entre 100 y 150 palmas, suficientes para obtener la cantidad necesaria. “La ceniza no pesa nada, un kilo o dos kilos de ceniza, y con eso rinde para todo”, afirmó el sacristán.

No solo se usan palmas, sino también imágenes reiigiosas

“Lo que se hace con estos ramos secos que la gente trae, pues obviamente los incendiamos. Pero también imágenes o estampitas se incluyen en la quema junto con las palmas”, detalló el presbítero.

Tras la quema, la ceniza se cuela y se cierne cuidadosamente para obtener un polvo fino; si quedan restos más gruesos, estos se vuelven a colocar en el fuego o se depositan en una maceta.

“Cuando queda precisamente hecha ceniza, lo colamos y lo cernimos para que quede un polvo aún más fino. Hay que recordar que no podemos tirarlo debido a su carácter bendito”, indicó.

Una vez lista, la ceniza se resguarda para ser bendecida durante la primera misa del Miércoles de Ceniza. La imposición puede hacerse en forma de cruz en la frente o sobre la coronilla, práctica común en otros países.

“En la primera misa del día hay un rito de bendición y a través de ese rito la gente puede pasar a ponerse la ceniza. No necesariamente tiene que ser en la frente como tradicionalmente se hace aquí en México”, puntualizó.

En cuanto a la cantidad, el sacerdote explicó que cada parroquia calcula la ceniza según la asistencia de fieles, pues en algunos templos, principalmente del centro de Celaya, se tiene mayor afluencia.

“Aquí son unas 30 o 40 palmitas las que quemamos, lo que nos da aproximadamente poco menos de un kilo. Casi no pesa, pero funciona bastante bien para repartirla entre los fieles”, detalló.

La ceniza: signo de conversión y punto de partida de la Cuaresma

“Hay que entender que el gesto de recibir la ceniza no se compara con un sacramento; es un sacramental. Los sacramentos nos dan la gracia de Dios y los sacramentales nos disponen para la gracia de Dios”, explicó.

Recibir la ceniza no es una obligación que represente pecado si no se cumple; el énfasis está en la actitud interior con la que se vive este momento.

“Hay gente que de repente llega y se confiesa de no haber recibido la ceniza. Eso no es pecado. Es más pecado si uno recibe la ceniza sin ninguna disposición de cambiar”, señaló Palacios Torres.

El vocero diocesano destacó que la ceniza es un signo externo que remite a una realidad interna; lo primero es tener disposición de cambiar de vida y luego acercarse a recibir la ceniza.

“El signo es aquello que veo, que me lleva al conocimiento de lo que no puedo ver, es un momento para ofrecer un signo externo que nos hace conocer lo que no podemos ver: el corazón mismo de la persona”, expresó.

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