Localviernes, 11 de julio de 2025
En un esfuerzo por visibilizar y fortalecer la identidad de los pueblos originarios, líderes comunitarios de San Miguel de Allende trabajan desde una nueva oficina en Cruz del Palmar para registrar, organizar y empoderar a las comunidades indígenas. Denuncian exclusión histórica y apuntan a un padrón incompleto que no representa la diversidad real de la región

San Miguel de Allende, Gto. La historia de los pueblos originarios de San Miguel de Allende no se cuenta del todo, al menos no oficialmente. Así lo sostienen integrantes de “La hermandad HñaHÑu - Chichimeca al rescate de la cultura de los pueblos originarios de México”, una agrupación indígena que, desde la comunidad de Cruz del Palmar, lidera un movimiento por el reconocimiento, la dignificación y la inclusión real de los pueblos chichimecas y otomíes de esta región guanajuatense.
El profesor Magdaleno Ramírez, originario de esta comunidad, recuerda con nostalgia los tiempos en que ir a estudiar significaba caminar o viajar en bicicleta o a caballo. “Fui a la normal para ser profesor, pero siempre supe que tenía que regresar aquí, a mi raíz”, señala. Hoy, desde su trinchera, impulsa la reivindicación cultural y territorial de las comunidades indígenas.

Uno de los grandes retos, afirman, es el padrón oficial de pueblos indígenas del Estado de Guanajuato, que deja fuera a comunidades históricamente reconocidas por su raíz indígena. “Hay más de la mitad que no están registradas como tales”, denuncia Salvador Gloria, representante del consejo en el área de vinculación y es perteneciente a la comunidad de Tres Cruces. El problema, explica, no es solo una cuestión de papeleo, sino de acceso a derechos, programas sociales y representación política.
Desde hace varios años, miembros del consejo han conformado una carpeta de actas y expedientes con los que han ayudado a comunidades como San Miguel Tres Cruces y Marroquín de Abajo a gestionar su inscripción ante instancias como la Secretaría de Derechos Humanos y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). “Todo lo hacemos con recursos propios. No cobramos un solo peso. Llevamos los documentos, asesoramos y damos seguimiento”, explica Salvador.
Entre los casos más sorprendentes de omisión está San Miguel Viejo, siendo está comunidad fundadora de esta ciudad que, pese a su relevancia histórica y cultural, no aparece en el padrón oficial.
La ciudad fue acreditada en 2008 como parte de Ciudades UNESCO, pero no como ciudad indígena. Es una deuda histórica que queremos revertir.Salvador Gloria/Representante del Consejo en el área de vinculación

La recién formada oficina indígena en Cruz del Palmar tiene como fin principal ayudar a más comunidades a registrarse y a recibir apoyos como servicios básicos, agua, luz, drenaje, caminos, atención médica y alimentación. “Muchas comunidades quedan incomunicadas en época de lluvia, y no es solo una molestia; es una cuestión de vida o muerte cuando hay una urgencia médica o escasez de alimentos”, añade Salvador Gloria.
Además de los trámites administrativos, el proyecto tiene un fuerte componente cultural. Se organizan mercados artesanales en comunidades indígenas, donde los propios habitantes venden directamente sus productos sin intermediarios. También se realizan velaciones en sitios ceremoniales como la Cañada de la Virgen o el Charco del Ingenio, además de las comunidades y barrios en sus festividades (el próximo mercado será el 20 de julio en Alonso Yáñez a las 10 a.m).

En el área jurídica, Luis Eugenio Vargas, abogado y consejero del consejo indígena, brinda apoyo legal gratuito para trámites y gestiones. “La legalidad también es un derecho que muchas veces les es negado por desconocimiento o por falta de recursos”, afirma.
Entre las voces que articulan este movimiento están también la maestra Beatriz de Cruz del Palmar, quien enseña la lengua otomí a los niños de diferentes escuelas, donde aun no se le da una plaza como docente, “la tienen como interina y deberían de dársela por que ella es quien rescata la voz de nuestra identidad Otomí”.
Por otro lado Jorge Otelo de la comunidad Cinco Señores, consejero municipal de pueblos indígenas y voz también dentro de este consejo; María del Carmen, delegada de San Miguel Viejo; Marlen López, encargada del apoyo logístico, y Aria Beatriz, de Tres Cruces.
Actualmente, el Padrón Estatal reconoce comunidades como El Lindero, Bordo Colorado, La Cieneguita, Tlaxcalilla y otras. Sin embargo, para la Hermandad Hñähñu, la lista está incompleta y excluye núcleos que conservan su lengua, su cosmovisión y su vida comunal indígena.
No buscamos confrontación, sino visibilidad y justiciaLa hermandad HñaHÑu - Chichimeca al rescate de la cultura de los pueblos originarios de México

Uno de los proyectos a futuro más significativos es la conformación del Consejo de Abuelos Indígenas, donde la sabiduría ancestral de los mayores será reconocida, escuchada y preservada. “Ellos son los que saben, los que guardan los rituales, la historia, el camino. Ya es tiempo de volver a escucharlos”, concluye Ortiz.
Este domingo se hará la apertura oficial de la oficina indígena en Cruz del Palmar. Hasta ahora, solo han recibido apoyo de la diputada federal Alma Rosa de la Vega. Con o sin más respaldo institucional ni del estado, ni del municipio, afirman, seguirán adelante. Resaltando que no son de ningún partido político y que cualquier comunidad del Estado de Guanajuato se puede acercar con ellos para apoyo gratuito, lo único que buscan es que se rescate la identidad indígena, ya que no es una moda, es una herencia viva que no puede seguir siendo ignorada.