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El Obispo lamentó que los celayenses se estén acostumbrando a vivir en un mundo de muerte y de barbarie. / Foto: Ana Medina / El Sol del Bajío
Celaya, Gto.- Al ser la celebración más importante para el catolicismo, Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, Obispo de la Diócesis de Celaya, deseó unas felices pascuas a todos los fieles que participaron en las actividades litúrgicas realizadas durante la Semana Santa, la cual se vio manchada debido a un hecho delictivo ocurrido en el Barrio de San Miguel, mientras se desarrollaba la representación de la Aprehensión de Cristo.
Ante esto, el prelado señaló que después de lo sucedido, notó que los celayenses continuaron viviendo los días santos como si nada hubiera pasado, demostrando así que se están acostumbrando a vivir en un mundo de muerte y de barbarie.
Sobre el ataque armado ocurrido el 17 de abril en el Barrio de San Miguel, mientras se llevaba a cabo la representación de la Aprehensión de Cristo por parte del cuadro artístico, el Obispo mencionó que “nuestra gente, desgraciadamente, se está acostumbrando a vivir así. Como que le dan vuelta a la página y siguen. Estamos llegando a una insensibilidad ante el dolor ajeno y esto es grave, más grave que el mismo asesinato, el mismo homicidio, ver que nuestra gente está cayendo en una insensibilidad”.
“Tú vez a la gente y les preguntas cómo están y dicen: ya tranquilos, preguntas en las familias y dicen que ya lo enterraron y vamos a esperar a lo que sigue. Incluso la misma reacción ante la misma autoridad es muy tenue, como que nos estamos acostumbrando a un mundo de violencia y de muerte, decir: pues no me ha tocado, pero a ver cuándo me toca. Y, desgraciadamente esto yo lo noto más grave, que ya los mismos homicidios. Esto sí me llama la atención, me cuestiona cómo hacer que en nuestro mundo no perdamos la sensibilidad ante el dolor y el sufrimiento de los hermanos”.
Mencionó que se está creando un mundo muy egoísta, en el que la gente dice que mientras a ellos no les toque, siguen con su vida. En cuanto a los perpetradores, indicó que ya no respetan nada, ni lugares, espacios, personas y, es que recordó, antes cuidaban que no hubiera niños, mujeres embarazadas, espacios públicos para no llevarse personas inocentes, sin embargo, ahora ya no les importa, debido a que:
“Estamos verdaderamente en un mundo de barbarie, sin sensibilidad, sin conciencia y esto es el fruto de lo que hemos sembrado en años. Todo esto es parte de lo que se ha sembrado y lo que no se ha hecho, tanto a nivel de familia, como a nivel de educación, a nivel de gobiernos y en relación con las delincuencias y tráficos, drogas que ha permeado a la sociedad, no es una cuestión de Celaya, sino de norte a sur, en Estados Unidos, en Bolivia, Venezuela, en El Salvador”.
“Cómo vas a hora a reconstruir el tejido social, los valores, cómo lo van a hacer. Se ha globalizado por todos lados, el mal ha permeado todas las capas sociales, tampoco es privativa, antes decían es que los pobres, no, hay de abajo, en medio y arriba. No hay un solo extracto que no haya sido tocado por la delincuencia, la drogadicción, la inseguridad”.
Destacó que es importante inculcar los valores fundamentales en las y los niños, como el respeto a la vida, a la familia. También indicó que es desafortunado que ahora esté más fuerte que nunca la promoción de la eliminación de aquellos que “estorban”, tal y como ocurre con los bebés al ser abortados, con las personas adultas mayores al hacerles la eutanasia.
Cuando las nuevas generaciones crezcan, lo harán con esa mentalidad de que pueden deshacerse de todo aquello que les estorba, incluyendo a sus mamás, papás, abuelos, entre otros. Señaló que se vive en una sociedad hipócrita que se escandaliza por los efectos de las mismas acciones que se promueven.
“Sembramos muerte, vamos a cosechar muerte” y, eso se ve, por ejemplo, a nivel político cuando alguien les estorba, ya que se resuelve asesinando a la persona. Eso mismo, comentó el Obispo, pasa en diferentes contextos, con distintas personas y niveles sociales.
Por otra parte, Monseñor Aguilar Ledesma destacó que cada país tiene sus propias celebraciones, en el caso de México es la de la Virgen de Guadalupe, sin embargo, la fiesta más importante de todo el catolicismo es la Pascua, ya que ahí fue cuando nació la Iglesia, este año, destacó el Obispo, la fecha coincidió con la Pascua judía y ortodoxa, por lo que, las tres la celebraron y eso le dio mucho gusto. También pidió a los fieles que sigan orando por el Papa Francisco, para que recupere la salud.
Por otra parte, mencionó que todos los fieles católicos que participaron en las diferentes actividades litúrgicas pudieron renovar su fe y esperanza y más porque el 18 de abril la Diócesis de Celaya cumplió su 51 aniversario.