“Ni un asesinado más”: gritan en SMA tras ataque en fiesta patronal
Tras el ataque armado en la colonia Infonavit Malanquín en San Miguel de Allende los habitantes del municipio se reunieron en una marcha exigiendo se devuelva la paz
Tras el ataque armado en la colonia Infonavit Malanquín en San Miguel de Allende los habitantes del municipio se reunieron en una marcha exigiendo se devuelva la paz

Andrés Téllez
San Miguel de Allende, Gto.- Más de 50 personas salieron a marchar esta mañana en San Miguel de Allende para exigir justicia ante el ataque armado en la celebración patronal en
Enfudados en negro y con cartulinas algunos oriundos de este municipio pero también extranjeros decidieron unirse para pedir a las autoridades frenar la inseguridad que atraviesa el turístico lugar.
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Fue el domingo pasado a medianoche que la celebración patronal en el Infonavit Malanquín fue interrumpida por un ataque armado que dejó tres personas muertas y 16 heridas, entre ellas dos menores.
Al grito de “Ni uno más, ni uno más, ni un asesinado más”, el contingente con cartulinas también pidió “Basta de inseguridad”
La tarde de este miércoles, la comunidad sanmiguelense se reunió con paso lento, en silencio y con veladoras en mano, para caminar desde el libramiento Manuel Zavala hasta el templo de la Virgen de San Juan de los Lagos, en la colonia El Malanquin. Fue una marcha cargada de duelo y fe, marcada por la memoria de los tres fallecidos y más de diez heridos que dejó el ataque armado durante las festividades patronales del domingo pasado.
Al llegar al templo, las bancas se llenaron de familias, vecinos y feligreses. Entre el olor a flores frescas y las notas suaves de los cantos litúrgicos, el obispo de Celaya, monseñor Víctor Alejandro Ledezma, presidió la misa por la paz. Su voz, pausada y firme, se quebraba por momentos al referirse al dolor compartido: “Hoy nos reunimos con pena y dolor, pidiendo a Dios por el eterno descanso de nuestros hermanos que murieron en un acontecimiento sangriento que se suma a tantos otros que expresan la descomposición de la sociedad humana”, expresó.

El obispo subrayó que la violencia que golpea a Guanajuato no es un hecho aislado ni un fenómeno exclusivo de esta región, sino parte de una herida más amplia que lacera a México y al mundo. “No es la única masacre ni la más fuerte, pero se une a una constelación de sucesos que nos recuerdan que algo profundo está fallando, comenzando desde las familias”, advirtió.
Un llamado a las familias
En su homilía, Ledezma puso énfasis en la educación y el papel de los padres. Señaló que muchos de los jóvenes que terminan en el camino de la violencia tuvieron un hogar, pero no siempre la guía adecuada. “La base de la sociedad está en la familia. No basta con mandar a los hijos a la escuela; educar es enseñar a amar, a tener compasión, a respetar la vida propia y la ajena”, insistió.

El obispo se detuvo también en la necesidad de sembrar paz desde lo cotidiano. “Si sembramos odio, cosecharemos odio; si sembramos justicia, cosecharemos justicia; si sembramos amor, cosecharemos amor. Es una ley de vida. No podemos esperar frutos de paz si en la política, en los hogares y en la sociedad lo que sembramos es resentimiento, avaricia o hipocresía”, dijo.
“La paz no es ausencia de conflictos”
En medio del dolor contenido de los asistentes, monseñor Ledezma recalcó que la paz no se reduce a un decreto o a un discurso. “La paz no es la ausencia de conflictos, porque los conflictos existirán siempre; la paz nace del corazón humano cuando sabemos resolverlos con diálogo, justicia y caridad. Sin Dios en el corazón, crece el deseo desmedido de poder y de dinero, y de ahí se alimenta la violencia que nos destruye”.
El templo permaneció en silencio cuando el obispo recordó a las familias en duelo. Sus palabras buscaban abrazar al dolor: “Queremos expresarles nuestro deseo de consuelo, de alivio y de esperanza. No se queden con la frustración, sino descubran también la enseñanza que estos hechos nos dejan como sociedad, como familia, como iglesia y como gobierno”.

El obispo invitó a los presentes a no mirar la tragedia solo con tristeza, sino también con responsabilidad: reflexionar, actuar y convertirse en “generadores de paz”. “Las estructuras pueden ser buenas, pero si el corazón de la persona no cambia, nada cambiará. Si dejamos que Dios esté en nuestro corazón, habrá gestos de paz, pensamientos de paz, acciones de paz. Solo así podremos transformar esta patria”, insistió.
En su mensaje final, Ledezma se dirigió a la Virgen de San Juan de los Lagos, cuya fiesta patronal se vio ensangrentada por la violencia. “Pedimos perdón a la Virgen por lo que pasó, y le pedimos que siga siendo la reina de nuestro corazón y de esta comunidad. Que nos conceda la gracia de que nunca más en este barrio, ni en ninguna parte de nuestra patria, suceda algo como lo que vivimos el domingo pasado”.
Al concluir la misa, afuera del templo, en la explanada se elevó una oración (padre nuestro) colectiva por la paz. Los nombres de los fallecidos resonaron en la memoria de los asistentes, y con cada rezo se encendía una promesa silenciosa: resistir al miedo y aferrarse a la fraternidad.

Al llegar a la parroquia de San Miguel Arcángel, diferentes personas tomaron la palabra para pedir al gobierno municipal y en particular al alcalde Mauricio Trejo su renuncia, ya que señalaban que, “si no puede con la seguridad, que renuncie”, gritaban los asistentes reunidos frente al templo.
Además, reclamaron: “¿De qué sirve presumir un Rolex si anda con un montón de guaruras cuidándolo, mientras que la seguridad en la ciudad no existe?”

Llegó el turno de un joven que indicó ser de la colonia El Malanquín y señaló“No es posible que la gente no pueda trabajar de manera digna, que te cierren tu tienda y no puedas sacar el pan de cada día. Un presidente dice y promete, pero ¿dónde están los hechos? No se ve nada reflejado: policías, corrupción, impunidad… eso es lo que refleja nuestro gobierno hoy en día, el de México.”
¿Qué está pasando? San Miguel de Allende es ahora un punto rojo y el Malanquín también lo es, porque en ese momento no había ni seguridad ni policías. Ahora sí los hay, pero ¿en ese momento dónde estaban? Yo, un joven de 19 años, me di cuenta de lo que está pasando. ¿Cómo es posible que un político no se dé cuenta de que esta ciudad está tomada por la corrupción, el narcotráfico y la droga? Los jóvenes vivimos agachados y hoy en día somos un reflejo de lo que es MéxicoJoven, vecino de Malanquín
Finalizó diciendo que todo Guanajuato está mal y que la ciudad de San Miguel perderá lo que realmente representa: su cultura y el turismo.

“¿De qué sirve ser un lugar turístico muy grande si no podemos vivir en paz? No vivimos con dignidad. ¿Cómo voy a querer ser padre y traer a mi hijo a un lugar gobernado por la violencia? No podríamos vivir tranquilos con esta clase de seguridad”, comentó el joven sanmiguelense.
En esta marcha participaron varias personas del partido Morena, entre ellas el regidor del Ayuntamiento Óscar Omar Cortés, representante de dicho partido.
La cuarta edición del festival se realizó con éxito en el Foro El Obraje, reuniendo a más de 30 expositores, experiencias gastronómicas, música en vivo y actividades familiares en un ambiente internacional.