Miles de peregrinos avanzan al amanecer rumbo a San Juan de los Lagos
Con las primeras luces del día, cientos de creyentes cruzan el límite entre Guanajuato y Jalisco, manteniendo viva la tradición de la caminata peregrina hacia la Basílica
Antonio Ojodeagua Lara
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Desde muy temprano, el camino comenzó a llenarse de siluetas avanzando entre la penumbra y el frío matinal.
Conforme el sol emergía en el horizonte, el paisaje se transformaba: cielos teñidos de tonos anaranjados y rosados acompañaban el paso constante de miles de creyentes que, paso a paso, mantienen viva una tradición de fe.
Uno de los puntos más delicados del trayecto es el cruce de vías ferroviarias activas, donde los peregrinos deben extremar precauciones, pues en ocasiones el paso del tren obliga a detener la caminata, generando demoras y acumulación de personas.
Mientras algunos optan por esperar a que la máquina pase por completo, otros aprovechan la pausa como un momento de descanso, sentándose a la orilla del camino para recuperar fuerzas antes de continuar.
Casi al llegar a los límites entre Guanajuato y Jalisco, el camino se divide en dos rutas. Cabe recordar que anteriormente los peregrinos cruzaban por la zona cercana al aeropuerto ubicado en este punto; sin embargo, por razones de seguridad y para evitar accidentes relacionados con la aviación, este acceso fue cerrado.
Actualmente, existen dos retornos habilitados: uno conduce directamente hacia la autopista de San Juan de los Lagos, mientras que el otro rodea ligeramente la zona; aunque ambos convergen nuevamente en las faldas del cerro de la Mesa.
Este punto marca el cierre de la segunda jornada y el inicio de la tercera etapa del peregrinar, donde el cansancio comienza a hacerse presente, pero la fe sigue siendo el principal motor.
Entre polvo, amaneceres y pasos firmes, los peregrinos continúan su camino, convencidos de que cada kilómetro recorrido es una ofrenda más en su promesa cumplida.




























