Precios de mariscos en Celaya suben por demanda en Semana Santa
Comerciante Daniel Soto explica que los incrementos no son “por gusto”, sino por la demanda, especialmente en mojarra y filetes, y recomienda comprar con anticipación
Antonio Ojodeagua Lara
CELAYA, Gto.- Llegó la Cuaresma y el incremento del consumo de los productos del mar, cuyo precio es variado y marcado más por la oferta y la demanda que por incrementos propios.
Daniel Soto, comerciante de mariscos, explicó a El Sol del Bajío que existe la percepción de que durante esta temporada los costos se elevan “por gusto”, cuando en realidad los ajustes van de acuerdo a las dinámicas del mercado.
“Normalmente la gente tiene la idea de que en Cuaresma uno sube precios por gusto, pero no es así. El que trabaja todo el año se da cuenta que los que se mueven más de precio son las mojarras y los filetitos de mojarra; de ahí para allá todo está igual, te aumentan algo, de 20 a 30 pesos por kilo”, señaló.
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En ese sentido, detalló que la tilapia congelada se comercializa en 120 pesos por kilo, mientras que la tilapia fresca alcanza los 160 pesos, siendo estos los productos que más se piden para esta temporada de Cuaresma.
En el caso del camarón, hizo una clara distinción entre calidades y procedencias; en contraste, con el camarón chino, destacó la pacotilla nacional por su calidad y sabor.
“Hay camarones chinos, baratos, que a final de cuentas compras un kilo y se te hace medio kilo, no te rinde y no está bueno; es de importación, no sabes ni con qué lo alimentan”, afirmó.
Los precios varían según presentación: camarón grande sin cabeza en crudo en 280 pesos; grande con cabeza en crudo en 240 pesos; mediano sin cabeza en 260 pesos; mientras que el cocido grande se vende en 360 pesos y el cocido mediano en 320 pesos por kilo.
“El mejor es el mexicano, no se va a comparar con el chino; el precio casi se mantiene durante todo el año”, enfatizó.
Semana Santa, la de mayor demanda
Añadió que los verdaderos movimientos se registran en la Semana Mayor, y es cuando los precios de los mariscos son más impredecibles, pues dependen de la demanda.
“La última semana es cuando hay más demanda y los precios varían, porque ahí sí te mueven ya precios de todo; está bien engañosa, la verdad”, comentó.
Para enfrentar esos picos, quienes trabajan todo el año con marisco, como Daniel Soto, adoptan estrategias de abasto, guardando productos en su cámara de refrigeración para mantener los costos accesibles.
“Nos organizamos y metemos lo poquito que podamos a la cámara de refrigeración para mantener el precio y darle al cliente el mismo precio y la calidad”, explicó.
Aun así, los viernes de Cuaresma concentran la mayor afluencia. En Semana Santa, la demanda se dispara. Por ello, recomendó comprar con anticipación, evitando los días de mayor saturación para asegurar mejor precio y calidad.
“Los viernes sí es donde se repunta la gente; se espera a los puros viernes. Ya al final, la última semana, Jueves Santo y Viernes Santo, se hace una fila como la víbora de la mar”, concluyó.




























