Presentan en San Miguel de Allende el libro “Herederas Ñohñus de la Tortilla Pintada”
El centro Cultural Ignacio Ramírez el Nigromante fue la sede de la presentación “Unión y conformidad: Herederas Ñohñus de la Tortilla Pintada”
El centro Cultural Ignacio Ramírez el Nigromante fue la sede de la presentación “Unión y conformidad: Herederas Ñohñus de la Tortilla Pintada”

Andrés Téllez
SAN MIGUEL DE ALLENDE, Gto.- En el corazón de la tradición ñhañhú (otomí), la tortilla pintada no es solo un alimento, sino un símbolo de identidad, resistencia y unión comunitaria. Así lo plantea el libro “Unión y conformidad: Herederas Ñohñus de la Tortilla Pintada”, cuya presentación reunió a investigadoras, académicas y miembros de la comunidad para reflexionar sobre la importancia de este legado.
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El evento contó con la participación de la doctora Delmira Linares Mazari, quien destacó la relevancia del libro en la lucha por la preservación de los saberes indígenas, especialmente en un contexto donde la globalización y la modernidad amenazan con diluir estas tradiciones. Además, se abordó el papel de las mujeres Ñohñus en la transmisión de estos conocimientos, que van más allá de la gastronomía y se entrelazan con la cosmovisión y el tejido social del pueblo otomí.
Entre los temas discutidos se resaltó cómo la tortilla pintada no solo es un elemento culinario, sino un vehículo de comunicación y enseñanza. Cada diseño plasmado en la masa de maíz tiene un significado que refuerza la identidad colectiva y la memoria histórica de la comunidad, ya que la mayoría de sus sellos tienen más de 100 años.
La obra se presenta como un testimonio de resistencia cultural y una invitación a valorar las raíces indígenas desde una perspectiva académica y comunitaria.

1. El significado cultural de la tortilla pintada: No es solo un alimento, sino un símbolo de identidad y memoria para el pueblo otomí.
2. El papel de las mujeres Ñohñus: Son las principales transmisoras de esta tradición, asegurando su continuidad a través de generaciones.
3. La amenaza de la globalización: Se discutió la urgencia de preservar estas prácticas ante la homogeneización cultural.
4. Reconocimiento académico y comunitario: Investigadoras y miembros de la comunidad resaltaron la importancia del libro como documento de preservación cultural.

Este libro no solo documenta una tradición, sino que se convierte en una herramienta de resistencia y revalorización de la identidad indígena.
El maestro Mario Hernández, director del Charco del Ingenio y quien es parte de la investigación junto con José Viccon, expresó que es un esfuerzo por preservar la riqueza cultural de la región, las comunidades de la Cuenca Alta del Río Laja han mantenido viva la tradición de la tortilla pintada, una expresión artística que forma parte del patrimonio gastronómico e histórico del estado. Durante un evento de reconocimiento a esta práctica ancestral, el investigador Mario Hernández destacó la importancia de los saberes tradicionales y el papel fundamental de las mujeres y los artesanos talladores en la conservación de esta costumbre.

Mario Hernández enfatizó que esta práctica no es solo una manifestación artística, sino el resultado de más de seis mil años de historia en la preservación y adaptación de semillas criollas. “No solo se trata del lienzo que es la tortilla, sino del resguardo de un conocimiento que ha sido transmitido de generación en generación”, afirmó.

Aseguró que este trabajo que hacen las mujeres para conservar esta tradición también va de la mano de los maestros que tallan la madera, y que actualmente hay pocos, pero siguen realizando el tallado, que todo en conjunto representa una gran responsabilidad para que siga siendo una tradición ceremonial.

La técnica de la tortilla pintada involucra el uso de sellos de madera tallados a mano, un trabajo que requiere precisión y habilidad. Estos sellos han sido heredados a lo largo de los años, en muchos casos de bisabuelas a nietas o de suegras a nueras. En este proceso, los maestros talladores juegan un papel clave en la creación de estas piezas que reflejan elementos de la naturaleza y el medio ambiente.

“Hoy no solo estamos presentando un libro, estamos celebrando una fiesta de nuestra cultura, un reconocimiento a quienes han mantenido viva esta tradición”, concluyó Hernández.
Por otro lado, Gloria Vázquez Sánchez, originaria de la comunidad del Llanito en Dolores Hidalgo y representante de las mujeres originarias de la tortilla ceremonial indicó que han hecho un trabajo en conjunto como grupo y el libro es un gran premio de todo el esfuerzo que se ha hecho durante muchos años.
“El trabajo de la tortilla ceremonial tiene de tres hasta casi cuatro generaciones en conjunto porque entre ellas, la abuela, hija y nieta entonces ahí tenemos en el grupo de cocineras hay grandes maestras”, dijo Gloria.