San Juan de la Vega revive el estruendo del Martes de Carnaval entre tradición, riesgo y vigilancia
Pese a operativos de la Guardia Nacional, Sedena y SSC se llevó a cabo la quema de petardos en la comunidad, una costumbre que consideran parte esencial de San Juan de la Vega
De acuerdo con su relato, la tradición simboliza la lucha de Juan Aquino por recuperar el oro que le fue robado y cumplir su promesa a San Juan Bautista de edificar una capilla.
Familias, instituciones y espacios culturales instalaron altares en distintos puntos de la ciudad. La tradición, con raíces históricas y religiosas, se mantiene mediante la participación comunitaria
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Una combinación de cloruro de potasio con marros, lo que genera el estruendo de los petardos / Foto: Antonio Ojodeagua/El Sol del Bajío
CELAYA, Gto.- La comunidad de San Juan de la Vega, en el municipio de Celaya, volvió a vivir como cada año el“Martes de Carnaval”, una tradición con más de 500 años de historia que se caracteriza por la detonación de petardos elaborados de manera artesanal con cloruro de potasio, en una representación simbólica de la batalla encabezada por Juan Aquino, hacendado y fundador del pueblo, contra los ladrones de oro.
Desde la madrugada, las explosiones comenzaron a escucharse en distintas calles de la comunidad. Conforme avanzó la mañana, los participantes se concentraron principalmente en las vías del tren ubicadas a la entrada del pueblo, punto donde se dio inicio a las detonaciones.
Sin embargo, en el acceso a la comunidad, autoridades federales instalaron un filtro de revisión encabezado por la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), con el objetivo de inspeccionar los vehículos y retirar cualquier artefacto que pudiera incrementar el riesgo para los asistentes.
Por la mañana, los detonadores en concentrar en las vías del tren, lo cual no estaba permitido por la autoridad / Foto: Antonio Ojodeagua/El Sol del Bajío
Debido a laprohibición de realizar detonaciones tanto dentro de la comunidad como sobre las vías férreas, los elementos de la Guardia Nacional reubicaron a los detonadores en un campo abierto, donde se concentró la mayor parte de la actividad. En el lugar participaron no solo adultos, sino también menores de edad, quienes portaban bolsas con el químico y marros utilizados para provocar las explosiones.
Jorge Luis García, participante con más de 22 años en esta tradición, explicó para a El Sol del Bajío que no todos detonan de manera excesiva, mencionando que para él esta tradición es un orgullo, además de ser algo significativo para la comunidad y que le da identidad.
“Nosotros no detonamos excesivamente petardos, otros hacemos moderados. La moderación es un petardo pequeño; para mí es un orgullo estar aquí detonando, pero también hay que explicarle a los demás, no nomás es detonar, sino saber por qué y qué significa”, señaló.
Añadió que esta práctica se remonta a los abuelos y tatarabuelos de la comunidad y que debe realizarse con mucho respeto, saber con quién y en dónde detonar, pues, aunque es una práctica que pone en riesgo la integridad de las personas que lo realizan, nadie está obligado a hacerlo.
Las detonaciones son como los balazos y cañones, es el simulacro de la batalla para recuperar el oro y fundar el pueblo, pero esto ya se salió de controlJorge Luis
El proceso consiste en mezclar clorato de potasio con azufre y envolverlo en pequeños casquillos de papel o, en prácticas más recientes, colocarlo directamente en bolsas. Esta combinación, sumada al uso de marros que pesan entre 25 y 40 kilos, ha mantenido la controversia por el nivel de peligrosidad.
Para algunos heridos les ayudan limpiando sus heridas con agua oxigenada - Foto: Antonio Ojodeagua/El Sol del Bajío
Una combinación de cloruro de potasio con marros, lo que genera el estruendo de los petardos - Foto: Antonio Ojodeagua/El Sol del Bajío
Los detonadores en concentrar en un campo dentro de la comunidad para seguir con dicha actividad - Foto: Antonio Ojodeagua/El Sol del Bajío
Cientos de personas incluidos niños participaron en estas detonaciones tradicionales de San Juan de la Vega - Foto: Antonio Ojodeagua/El Sol del Bajío
Hasta las dos de la tarde de este 17 de febrero, se reportó la atención a siete personas con lesiones menores, sin necesidad de traslado hospitalario, por lo que en comparación con años pasados es mínima la cantidad de personas lesionadas durante esta festividad.
Las autoridades federales, estatales y municipales continuaron con el decomiso de marros y bolsas con el químico en distintos puntos, reforzando la vigilancia en una tradición que, año con año, divide opiniones entre identidad cultural y riesgo entre quienes los practican.