La violencia entre mujeres: una problemática silenciosa que requiere atención
La violencia no siempre proviene de hombres; es necesario visibilizar los casos entre mujeres y fomentar sororidad, apoyo emocional y estrategias para detener patrones de agresión
Jorge Carmona
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“Existe la idea de que la violencia es exclusivamente del hombre hacia la mujer, pero también se presenta entre nosotras. Muchas veces son dinámicas que se aprendieron en casa y que se repiten sin cuestionarlas”, explicó.
Violencia dentro de la familia
Explicó que uno de los escenarios más recurrentes es el entorno familiar; de acuerdo con casos atendidos en la dependencia, las suegras tienen un papel determinante en la generación o agravamiento de conflictos de pareja.
“Nos encontramos con situaciones donde la madre del esposo interviene constantemente, desacredita a la pareja de su hijo o influye para justificar conductas violentas, esto provoca un círculo que termina afectando gravemente a la mujer”, detalló.
También mencionó que existen casos donde hermanas, cuñadas o incluso madres reproducen patrones de control, descalificación o agresión psicológica.
En algunos de estos contextos, las mujeres no identifican que están siendo violentadas, ya que crecieron normalizando gritos, humillaciones o castigos.
“Cuando les decimos que están viviendo violencia, muchas responden: ‘pero a mi mamá le fue peor’ o ‘así es mi familia’. Se minimiza el daño porque se compara con experiencias más graves”, añadió.
Indicó que, en algunos casos, el llamado “empoderamiento” ha sido mal interpretado, derivando en confrontaciones que escalan hasta la violencia física, especialmente entre adolescentes.
Ciclos generacionales que se repiten
Explicó que gran parte de estas conductas tienen raíz en heridas no atendidas y en modelos aprendidos desde la infancia.
“Si una mujer creció en un entorno donde fue violentada o desvalorizada, puede repetir ese patrón con otras mujeres; se va formando una cadena que pasa de generación en generación”.
Destacó que el trabajo de la dependencia no solo consiste en atender casos, sino en intervenir para romper esos ciclos y que las mujeres reconozcan la violencia, la nombren y aprendan a canalizar el dolor hacia los procesos de sanación.
“Ya sufriste, te abrazamos, pero también te ayudamos a transformar esa experiencia para que no la repitas con tus hijas, nueras o compañeras”, expresó.
Conmemoración del Día Internacional de la Mujer
En el marco de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, subrayó que las marchas y manifestaciones no solo buscan exigir justicia o mejores políticas públicas, sino también fomentar la unidad entre mujeres.
“No se trata únicamente de pedir respeto al exterior. También debemos aprender a respetarnos, impulsarnos y apoyarnos entre nosotras; la sororidad es fundamental”, indicó.
Agregó que cada mujer vive contextos distintos: algunas marchan por la pérdida de una hija, otras por violencia laboral o por la desaparición de familiares. Todas las causas, dijo, son válidas y deben ser escuchadas.



























