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Localjueves, 6 de noviembre de 2025

Voluntarios alimentan a familiares de pacientes del Hospital de Acámbaro

El colectivo prepara y reparte cenas y desayunos a quienes acompañan a sus enfermos, como un gesto de empatía y servicio comunitario

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Jorge Carmona

Durante las mañanas y tardes, las personas que se encuentran al cuidado de sus familiares son notificadas para que pasen al comedor y puedan comer un plato de comida caliente, un café, un chocolate o una gelatina, esto para aliviar el cansancio e incertidumbre por la que están pasando.

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Este colectivo de voluntarios se organiza para preparar y repartir alimentos a los familiares de pacientes hospitalizados sin esperar nada a cambio, solo como un signo de solidaridad y amor al prójimo.

En entrevista para El Sol del Bajío, la señora Ángeles Hernández refirió que este servicio que realizan es con mucha voluntad, sin esperar algo a cambio, simplemente lo hacen por amor a servir.

“Tenemos aproximadamente más de dos años y medio que venimos al hospital a dar de cenar a varias personas que tienen a sus enfermitos. Lo hacemos con mucho cariño y de corazón”. Dijo que la iniciativa surgió de una vivencia personal.

Se organizan por turnos para acudir una o dos veces al mes, preparando alimentos sencillos pero nutritivos como tacos, tamales, pan y café, que reparten también entre quienes esperan en las afueras del hospital.

“Nos turnamos, nos dan una fecha y venimos, a veces una vez al mes, a veces dos; somos varias personas involucradas en esta labor y todas con el mismo objetivo: servir a los demás”. Agregó que el trabajo voluntario ha sido también una forma de crecimiento personal.

“Los que hoy estamos somos un equipo de meditación, se llama Apertura de Conciencia. La empatía es lo que nos mueve; ver a las personas cansadas, tristes o con preocupación nos conmueve profundamente. Somos seres humanos y todos podemos pasar por momentos así”.

Dijo que cada visita de los voluntarios se convierte en un momento de alivio para quienes reciben el alimento.

“No se trata solo de comida, es un gesto de humanidad. Algunas personas se acercan con lágrimas en los ojos, otras agradecen con un simple ‘Dios las bendiga’; esas palabras son el mejor pago que podemos recibir”.

El grupo asegura que el trabajo no es fácil; a veces deben cubrir los gastos con sus propios recursos, y otras dependen de donaciones de vecinos o amigos. Sin embargo, coinciden en que el esfuerzo vale la pena.

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