Guanajuato, peligroso para la niñez: es el segundo con más menores asesinados
El estado cerró 2025 con 90 niñas, niños y adolescentes asesinados, ubicándose como la segunda entidad con más casos a nivel nacional
Blanca Mireles
Cuatro de cada cinco crímenes contra niños, niñas y adolescentes fueron perpetrados con arma de fuego, de acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).
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Esto equivale a 2.2 asesinatos diarios de niñas, niños y adolescentes, una tasa que supera a la de países en conflicto armado como Afganistán, Ucrania e Iraq (REDIM, 2026).
Del 1 de enero al 31 de diciembre, el estado registró 90 menores de edad asesinados con arma de fuego.
Con estos datos, la entidad concluyó 2025 como la segunda a nivel nacional con más víctimas menores asesinadas, de acuerdo con REDIM.
La directora de REDIM, Tania Ramírez, informó que la reducción del 22 % respecto a 2024 no modifica el panorama estructural.
Más de 27 mil menores asesinados en 10 años
Entre 2015 y 2025, 27 mil 445 personas menores de 18 años fueron víctimas de homicidio en México.
Cuatro de cada cinco homicidios dolosos de niños, niñas y adolescentes (NNA) fueron perpetrados con arma de fuego, y destacó la concentración en los estados ya mencionados.
Añadió que el 10 % de los feminicidios registrados en el mundo corresponden a niñas y adolescentes, un dato que contradice la percepción de que la violencia feminicida afecta exclusivamente a mujeres adultas.
Cárteles buscan jçovenes como clientes y distribuidores
Incluso, esto ha derivado en un aumento de homicidios de jóvenes en el país, pues los cárteles buscan a estos grupos como clientes y distribuidores.
Esta dinámica genera ciclos de endeudamiento y dependencia que pueden llevar a los jóvenes a buscar otros proveedores, lo cual los convierte en lo que el lenguaje de los cárteles denomina “chapulines”.
La categoría, que originalmente designaba a quien cambia de bando dentro de una organización, se ha extendido para incluir a jóvenes narcomenudistas que pasan de consumir o vender el producto de un cártel al de la competencia.
Este contexto ha incrementado los casos de niños, niñas y adolescentes asesinados con arma de fuego, lo que ha generado una crisis social que requiere atención estructural.


























