La semana recién concluida -la última del mes de febrero-, se registró una agenda pública federal muy agitada, de lo que no podrían estar exentas otras agendas en el ámbito local: reformas constitucionales que tienen la intensión de suprimir la relección a los cargos de elección popular, así como la prohibición del nepotismo electoral; reformas a la ley de Infonavit; o las modificaciones pretendidas a la ley del ISSSTE; la extradición a Estados Unidos de Norteamérica de veintinueve reos de alta peligrosidad vinculados al tráfico y/o delincuencia organizada.
Asuntos de orden federal que tienen alto impacto en el ámbito local: la suspensión o paros laborales en actividades educativas del sector (se presentó en algunas entidades del país a propósito de las modificaciones pretendidas a la ley de servicios y seguridad social); los problemas internos callados durante mucho tiempo entre los propios trabajadores del INAI en contubernio con sus superiores; la huelga de la UAZ por falta de recursos federales para atender problemática histórica del gremio universitario (la clase trabajadores y docentes), que con el tiempo, solo se ha venido aplazando (rectores van y rectores vienen y los problemas siguen latentes).
No menor, también, históricamente se registran paros laborales promovidos por sindicatos del magisterio zacatecano que, demanda pliego petitorio a sus derechos o conquistas laborales; los procesos a reformas judiciales que han impulsado las entidades federativas (todas con sus particularidades ante una posible renuencia de actores [magistradas y magistrados machucones: AMLO], de algún poder judicial local.
Otros asuntos locales, aquellos propiciados por actores cuestionados en su quehacer público-privado, actores políticos que inevitablemente rayan en su actuar con un perfil de doblez; donde brota el hibrido: abuso de poder, prepotencia y patriarcado (machismo). Por cierto, un estigma no privativo de nuestra cultura rebasada con nuestro tiempo. Lo peor, cuando existe complicidad de otros actores que encubren o minimizan esas atrocidades. Irremediablemente y con firmeza no se deben consentir esos actos a personajes que por des fortuna asumen cargos de liderazgo o sean representantes populares en algún ente público.
QUEMAR EL MIEDO.
El fin de semana en los anaqueles de la librería Gandhi de Aguascalientes me llamo la atención una obra que por su propio título describe su contenido, es una especie de antología de amargas experiencias de algunas de tantas mujeres que han callado injusticias padecidas. La obra lleva el titulo QUEMAR EL MIEDO; [LASTESIS COLECTIVO, UN MANIFIESTO].
El capítulo 5 de la citada obra que lleva el nombre BAJO EL DISFRAZ DEL AMOR, se narra una profunda reflexión en las parejas, matrimonios, noviazgos, concubinatos u otras formas tradicionales de la vida comunal que conocemos y en las que se comparte una vida (en el mas de los casos involuntariamente), entre sexos opuestos -hombre, mujer-.
Se advierte en un apartado de ese capítulo: “Es necesario comenzar a comprender que ciertos comportamientos que reproducimos hasta el día de hoy provienen de una herencia patriarcal. Por ejemplo, el amor romántico, idealizado y posesivo, donde la aspiración máxima de esta fantasía amorosa es establecer un contrato que beneficie a ambos participantes; bajo el tan cuestionado concepto de familia nuclear muy promovido por la publicidad y cinematografía de posguerra. Cada una y une ha lidiado con esas concepciones retrogradas…Otras hemos puesto fin a esas relaciones destructivas a tiempo, pero muchas otras no, terminando en dolor, violencias, y en el peor de los casos, la muerte” lo subrayado es mío. “¿Quién no ha estado en una relación amorosa toxica? Ya sea por nuestra malherida autoestima o incluso por temor a estar en soledad.”
En la misma semana que intentamos señalar temas en agendas públicas; también llamo la atención -por su relevancia- lo que sucedido en lo público-privado. Una (difícil) historia ocurrida a alguien que decidió QUEMAR EL MIEDO: se trató de una mujer valiente que ante una cadena de humillaciones decidió alzar la voz en redes sociales ante una serie de deshonras padecidas; previa y valientemente resolvió denunciarlo por las vías institucionales (fiscalía general del Estado de Aguascalientes).
Los presuntos actos de humillación, violencia de género y política provienen de un personaje de la vida pública, no es asunto menor, se trata de quien preside una organización política en la entidad (Aguascalientes), en contra de quien decidió QUEMAR EL MIEDO.
Mas allá de los imaginarios persecutorios de carácter político y de los espectros fingidos que se han venido manipulando para evadir la responsabilidad ante la justicia, la autoridad de la organización política a la que pertenece el aludido debe coadyuvar, para que se siga el debido proceso ante las cuestionadas acusaciones y evitar la politización en un asunto que deben conocer autoridades que procuran justicia.
La transformación no solo debe ser un símbolo, eslogan gubernamental o cambio de régimen, implica transformación al interior y formas de conducta adoptadas por personas, máxime en aquellas que ostentan un cargo público. Lo menos que debemos hacer, es ser solidarios con quien decidió denunciar formal y decididamente en espacios donde sean escuchadas las personas.
Debe pasar a la historia (negra) el abuso de poder, violencia de género y/o política u otras formas que denigran y atentan contra los derechos humanos.
Ser persona pública, compromete a actuar con responsabilidad públicamente, incluso en lo privado. La transformación no solo se pregona, se mide con nuestras acciones, sean públicas o privadas.
El estado de derecho es nuestro máximo referente. No debe quedar impune la humillación, violencia y el menoscabo de los derechos humanos.
_______________________
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de está casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión.