El libro “San Martín pueblo”, premio nacional de literatura joven Salvador Gallardo Dávalos, cuyo autor es el joven Eduardo Robles Gómez, es un libro editado por Ciela Fraguas, que, acompañado con fotografías en blanco y negro, tiene ese ese tono oscuro que puede causar cierta inquietud en los lectores, pero esta presentación aunada a otros elementos también invita a la lectura. El primero de los elementos es el título “San Martín pueblo” y su propuesta es interesante porque nos invita a pensar que Robles Gómez está tratando de construir un espacio mítico al estilo de García Márquez, o de Juan Rulfo. Entonces, con esa expectativa, el lector entra al libro tratando de ver esa dimensión y se percata que el autor está hablando de San Martín caballero, paradigma de la generosidad. La pregunta es ¿Ese San Martín pueblo ya se acabó? Según la semblanza del joven Eduardo Robles Gómez, licenciado en Derechos Humanos, y que ha incursionado en el periodismo, nos propone un pueblo mítico, al estilo de los grandes narradores mencionados, Luego, él nos presenta dos epígrafes, con lo hace referencia a dos de sus autores tutelares: Roque Dalton escritor salvadoreño de izquierda, un fragmento de su “Poema de amor” y Russell Banks, narrador, cuya novela “Aflicción” está ubicada en la mejor tradición de la novela norteamericana que va en contra del sistema. Por tanto, ERG está retomando de la narrativa y de la poesía. En sus siete cuentos nos vamos percatando de que San Martín es un espacio descrito. no de manera realista, sino a partir de la prosa poética y esto, desde el principio, ubica al lector en otra dimensión. Sí, es un espacio que antes de ser almacenes y calles era campo. El mar es huérfano. Todo esto apunta a esa necesidad d de trascender este espacio, donde se mueven y actúan los personajes sumamente actuales: la obrera y sus novios, el sicario y su hermano, el hijo de la madre asesinada, la mujer que hace videos pornográficos en el entorno familiar. Todos ellos se hacen preguntas, porque de pronto lo que importa es cuestionar los sentimientos. Los cuentos no enfatizan en la anécdota, sino los sentimientos de los personajes. Ahí está la garra del texto. En la trascendencia de la anécdota, en el sentir de los personajes y las preguntas que se hacen. Por ejemplo. en el en el texto “El retrato”, el autor perfila a dos personajes en cuyas vidas resuena la violencia y las esas luces que se abren en la oscuridad de estos relatos, donde la reconciliación o de acercamiento entre el padre y el hijo se da en momentos de gran vulnerabilidad de ambos. Esa cercanía se concreta en un retrato, así un garabato en una hojita de papel, como paradigma de que no hay vidas sin algún punto de ternura. Los siete relatos son cuentos aparentemente muy oscuros, pero de pronto surge una luz que les da otro sentido. Me voy a referir al último de los textos que me hizo reconsiderar la cuestión del género. San Martín. Pueblo cierra con un texto que se titula como el libro y es uno de los más fuertes, contundentes y oscuros. De pronto el lector se percata que el texto nos remite a los personajes del primer cuento. Que ha pasado el tiempo, pero la situación inicial sigue vigente. El personaje femenino sigue tan atrapado en las garras de un machismo que parece intocable. Esta ilación de unos textos con otros nos instala en la lectura de una novela, con una visión muy concreta de esa realidad que el autor ha querido enmarcar en ese espacio llamado San Martín, un santo que puede tener o no la dimensión generosa o mítica, pero que definitivamente resulta muy cuestionado.