Esta nueva era tecnológica ha traído consigo grandes cambios, uno de ellos ha sido la seguridad en el mundo virtual, y más importante aún en las redes sociales ya que se han convertido en un espacio donde la protección de los datos personales es crucial para niñas, adolescentes y mujeres.
De acuerdo con ONU Mujeres, el 73% de las mujeres han sido expuestas o han experimentado algún tipo de violencia en internet; además, el rango de entre 18 y 24 años presenta un gran riesgo de ser objeto de persecución y acoso sexual, incluso hasta amenazas físicas.
La violencia digital es uno de los más grandes desafíos que tiene la ciberseguridad, ya que abarca el acoso y la difusión no consentida de imágenes, así como ataques dirigidos a silenciar a las mujeres en los espacios digitales. En México, el Módulo sobre Ciberacoso del INEGI señala que 35.8 % de las mujeres han sido víctimas de este fenómeno mediante identidades falsas. Asimismo, 31.0 % recibió contenido sexual y 30.8 %, insinuaciones o propuestas sexuales.
Las diferentes aplicaciones y las redes sociales recopilan información sensible que puede ser utilizada de una forma indebida. Aquí es donde la protección de datos personales cobra una importante relevancia.
En México en 2023, 97.0 millones de personas usaban internet, es decir, 81.2 % de la población de 6 años o más. Es por ello que la educación debe considerar conocimientos de protección de datos personales y conceptos básicos de ciberseguridad; esto se vuelve esencial para que niñas y mujeres puedan navegar en un entorno digital seguro.
En este mismo periodo, por primera vez, el porcentaje de mujeres usuarias de internet fue superior al de los hombres, la diferencia fue de 0.4 puntos porcentuales. Este aumento es importante pues el número de usuarios de ambos géneros ha ido en ascenso ya que para 2023 aumentó en un 81.4 % el número de mujeres y en 81.0 %, los hombres en el ciberespacio en comparación al 2022.
Ahí radica la importancia de garantizar la seguridad de los datos personales en el uso de internet para el uso de aplicaciones que descargamos.
Hoy en día debemos conocer términos como malware (especialmente para móviles), phishing, spyware, keyloggers, ransomware, sexting, shaming y doxing, para que niñas y mujeres puedan identificarlos, con ello puedan proteger sus integridad e interponer cualquier denuncia.
La legislación debe adaptarse a la rapidez con la que evolucionan las amenazas digitales, en este mundo donde la inteligencia artificial está acaparando todos los ámbitos de nuestra vida y conforme este fenómenos siga creciendo nuevas formas para vulnerar nuestros datos personales aparecerán y las regulaciones deben ser lo suficientemente fuertes para poder protegernos.
A pesar de que en los últimos años varios países han implementado leyes contra la violencia digital, aún existen vacíos legales que permiten la impunidad de los agresores.
Dentro de las recomendaciones que debemos seguir se encuentran: Implementar políticas públicas con un enfoque multistakeholder para combatir la violencia digital de género; promover la educación digital y la gestión de riesgos en línea, especialmente para las mujeres; abordar la desinformación en línea y promover el pensamiento crítico. Es tarea de todas y todos hacer un espacio digital más seguro para todas.
@JulietDelrio
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