¿Recuerdas los soldaditos de plomo? Así fue como nació este icónico juguete que marcó la infancia de muchos niños
Los brillantes colores de sus uniformes históricos despertaban profunda fascinación inmediata en muchos pequeños curiosos
Los brillantes colores de sus uniformes históricos despertaban profunda fascinación inmediata en muchos pequeños curiosos

César González / El Sol del Centro
Muchos juguetes formaron parte de la infancia de millones de niños en el mundo, en la que cada generación conserva una parte especial que es muy difícil de borrar; es decir, hay quienes crecieron con carritos hasta otros donde las consolas de videojuegos provocaron horas de entretenimiento puro.
Si nos remontamos a varias décadas atrás, encontraremos un amplio repertorio de juguetes que regalaron risas y momentos inolvidables, tal es el caso de los trompos, muñecas, figuras de acción y los tan emblemáticos soldaditos de plomo.
Con su llamativo uniforme militar conformado por una chaqueta o túnica ajustada, pantalones rectos, sombreros altos tipo shako y botas muy bien pulidas, el soldado de plomo formó parte de la colección de juguetes que muchos niños conservaron en sus repisas o en los clásicos botes o contenedores.
Pero, ¿acaso este peculiar juguete surgió de alguna figura destacada en Europa? Te vamos a contar toda su historia.

Todo comenzó durante los siglos XVII y XVIII, cuando las monarquías europeas empezaron a tener ejércitos permanentes y altamente capacitados, donde estados como Francia, Austria y Gran Bretaña invirtieron demasiado en su organización militar, uniformes distintivos y una disciplina estricta.
Al saberse que las guerras eran parte frecuente de la política europea, el soldado como tal se convirtió en una figura visible y socialmente relevante, pues los colores de sus uniformes despertaban encanto en la mayoría de los niños.

Esto dio pie a que algunos fabricantes en Alemania empezaran a utilizar este concepto para crear las primeras figuras de soldados, las cuales inicialmente no eran de plomo, sino de estaño o metales blandos que eran simples, planos y bidimensionales a primera vista.
Durante años, estas figuras que eran conocidas como Zinnifiguren empezaron siendo parte de la colección de muchos adultos, sin embargo, fue Jean-Jacques Rousseau quien decidió consolidar el verdadero significado de la infancia.

Es decir, su pensamiento radicaba en que los niños debían tener objetos propios que los pudieran representar, lo que años después se complementó con la llegada de la Revolución Industrial, época en la que la fabricación de productos empezó a tener bastante fuerza.
Fue así como comenzaron a crearse los primeros soldaditos de juguete, implementando mecanismos y procesos de elaboración a través del uso del plomo, ya que las antiguas figuras eran relativamente costosas de fabricar. De los fabricantes que estaban interesados en darle este giro único a las figuras de soldado, fue la compañía británica William Britain quien terminó de revolucionar su proceso de producción mediante una técnica denominada hollow-casting.

Esta técnica consistía en verter el plomo fundido en un molde y girarlo para que el metal se pudiera adherir a las paredes, dejando el interior totalmente hueco. El resultado fue exitoso, ya que pudieron tener en sus manos figuras más ligeras, menos costosas y más detalladas.
A lo largo del siglo XX, muchas empresas comenzaron a producir este juguete que, por supuesto, empezó a ser el favorito de muchos niños en el resto de los cintentes. Sus uniformes tenían un gran peso simbólico, pues muchos niños y adultos podían recrear campos de batalla como si se tratase de una guerra.

Hasta ese momento, los soldados de plomo eran tan populares que difícilmente faltaban en las colecciones de muchas personas. Sin embargo, fue en la década de 1950 cuando el mercado comenzó a identificar aspectos que debían cambiar.
El aumento del costo del metal y la complejidad de producción metálica bajaron por completo la competitividad frente a materiales más baratos como el plástico, siendo el material elegido por muchas empresas para iniciar una nueva fabricación de este juguete.

Además, la creciente difusión sobre los riesgos que el plomo representaba para la salud provocó que, a mediados de la década de 1960, los soldados de plomo fueran reemplazados por completo por los de plástico.
Hoy en día, el soldado de plomo, pese a que tuvo una transformación en las últimas décadas, sigue formando parte de los recuerdos de muchas personas que pasaron ratos agradables en casa jugando con él.
Incluso, hay militares que también los mantienen como parte de una colección, ya que su esencia es tan poderosa que mantiene viva una parte de la historia que se sigue contando en las escuelas de todo el mundo.
La variedad de este platillo típico, que existe en Aguascalientes, consiente a todos los paladares